Socialización de las masas

El hijo de la vecina practicaba todas las tardes tocando la batería.  No estoy seguro si pertenecía a una escuela de música o si sus amigos, que los tenía, eran parte de su grupo de rock.  Todas las tardes él practicaba desde la hora quince del día hasta las dieciocho.  El domingo sus amigos asistían puntuales a la cita y juntos interpretaban canciones durante dos horas.  Una tarde quise ir a reclamar por el ruido, en el camino me encontré con un vecino con el que solíamos debatir sobre fútbol y eventualmente compartir unas cervezas aprovechando la discusión, me hizo detenerme, me invitó a un trago de whisky en su casa y como si se tratara de una confesión penosa me dijo que dejara el tema así, este joven nunca tocaría bien la guitarra y jamás haría parte de un grupo de música.  No tiene talento para la música, es solo una cuestión de amor de padres que consienten a sus hijos y de amor de jóvenes que se entregan a causas perdidas.  Mi observación surgió instantánea, y entonces por qué lo dejamos seguir con el ruido! El me explicó que este joven tan solo repetía los movimientos que veía de quienes tocaban batería en las bandas de rock.  Me incliné ante la bondad de mi vecino y dejé que a mí también me cupiera la lástima.

Oscar Vargas Duarte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s