– Y te gusta ?
– No. Es como dirían los aficionados al teatro, una obra que está inconclusa.
– Pero así son todas las obras humanas.
– No importa. Mira se come las uñas, es desordenado con el cabello, su ropa no es la más adecuada, sus zapatos son horribles.
– De verdad, no te gusta?
– Ya te dije que no.
– Entonces por qué me estás hablando de él?
– No se, solo se me ocurrió para hablar de alguna cosa.
– Comprendo. Y cómo van tus cosas?
– Todas bien.
– El qué hace?
– Por qué me preguntas?
– Quizá encuentre alguna respuesta a por qué se come las uñas o vive con la apariencia descompuesta
– Creo que corta carne o la vende, o no se, pero es algo con carne para supermercados.
– Ya entiendo. Si yo trabajara con carne también me comería las uñas todo el tiempo.
– Das asco.
– Dime si te gusta. De verdad, piensas en él por las noches?
– Estás siendo necia. No me gusta y no pienso en él por las noches. Solo fue un intento de conversación contigo.
– A mí si me gusta, y tengo claro porque se come las uñas.
– Ya se por qué trabaja cortando carne y se come la que le queda en ellas.
– No. Él se come las uñas porque en las mañanas cuando el sexo es repentino y apasionado, me clava las uñas en la espalda, no se baña y va por ahí comiéndose mis pedacitos de cuero.
Oscar Vargas Duarte