La mañana es la misma de hace mil años

La mañana es la misma de hace mil años, los días en el cielo no terminan porque no ha comenzado el primero, no tiene principio ni fin el espacio al cual van los creyentes sin pecado.  El hombre ha llegado hasta el lugar en donde otras almas se encuentran, mira entonces hacia su alrededor y pregunta por los que estuvieron antes que él en la tierra, pregunta por aquellos a los que amó.

 

— Acá somos almas, nuestro cuerpo no existe.  Somos almas buenas que viven con Dios.

 

El hombre mira hacia alrededor y entonces recuerda el amor por una mujer.  Se devuelve, piensa en salir, en escaparse.  Alguien se le acerca y le indica un camino imaginario.

 

— Ve otra vez a la tierra, encuéntrala nuevamente y ámala más, debes desgastar el amor que sentías por su cuerpo de modo que al volver al cielo tu amor esté hecho de almas como el de los demás que están acá.

 

Oscar

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