De las cosas que pienso de ti y tú me besas

Descubro tus manos, desnudo tus dedos con los míos, me propongo encontrar tu piel empezando por tus brazos, subo hacia tus hombros, bajo por tu pecho, me prometo la delicadeza propia de tu mañana cuando uno a uno tomas el ojal, el botón y los casas en solemne matrimonio, pero no puedo cumplir mi promesa, paso tembloroso con mi mano izquierda hacia tu pecho, me … Continúa leyendo De las cosas que pienso de ti y tú me besas

Diarios Innecesarios XXXVII

La única razón por la cual llegué tarde a la oficina es una historia antigua de vocablos en los labios y manos adentrándose en la ropa que se apareció sin razón, sin prisa, igual que atadura suelta en el zapato o sostén herido en la costura.  No se me ocurre otra manera de nombrar el hecho.  Caminé apenas unos metros después del paradero del bus, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXVII

Me gusta el lunar que llevas arriba de tu seno derecho.

Hace más de cuatro días no he salido a la calle, bueno, apenas si he podido moverme de la cama.  No sé si te acuerdas de la ocasión en la que fuimos a caminar con unos amigos al parque natural que está a una hora de la ciudad.  Fuimos con tus compañeros de la oficina y un grupo de abuelos que participaban de la excursión. … Continúa leyendo Me gusta el lunar que llevas arriba de tu seno derecho.