Diarios Innecesarios XXXII

Era tarde, había arruinado la cita. Eso pensé al llegar y no encontrar a mi amiga en el lugar al que habíamos prometido ir esa mañana. Era una hora demasiado cercana a la madrugada, yo debí prever que llegaría tarde, pude haber propuesto otra hora. Me senté. Pedí un café. Me advirtieron que debía pagar primero en la caja y luego recibirlo para llevarlo a … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXII