Edades fragmentadas
Cuando tuve veinte años soñé con una mujer perfecta, a los veintiuno me convencí de que la perfección no existe, dos años después supe que me gustan las mujeres inacabadas, con tendencia al descontento más que a la conformidad con las formas impuestas. Conocí a una mujer, no me dijo su nombre, desde el comienzo me pidió llamarla arena, unas veces el adjetivo era movediza, … Continúa leyendo Edades fragmentadas