Una gota puede dividirse y sigue siendo eso, una gota. No hay ruido en ese suceso porque no se produce grieta alguna. En el diccionario de gotas no está homologado cuál es el número preciso que da paso de la llovizna a la lluvia, de la lluvia al aguacero, siguen siendo gotas acumulándose en el aire y cayendo sin dar aviso previo a la tierra. No hay un revés para la gota, así como detrás de un color no se encuentra un opuesto. Una gota no es consecuencia o causa de una burbuja, aunque en la infancia podríamos haberlo supuesto, así como tu indiferencia no es causa o consecuencia de mi interés por admirarte, tú como las gotas de la lluvia que se descuelgan del aire sin fijarse en mi existencia al mirarlas, existes y te divides y tienes tus propios ritmos sin que en ellos me incluyas.