Sicario Nicotina

Los antropólogos tan interesados en el pasado para discernir acerca del presente no invertirán sesenta minutos de su tiempo en entender el origen de esta coincidencia. En las grandes ciudades, aquellas en donde los perros no pueden dejarse libres por las calles, han surtido suficientes días para convertirse en hábito que los humanos con sus mascotas caninas estén en la puerta de salida de sus edificios o casas para llevarlos al parque o a dar un paseo por las calles alrededor del lugar de residencia. Son las ocho de la noche y tras el instante en que las puertas permiten la salida, hombres y mujeres acompañan a sus perros, no salen con gatos patos o cerditos. Pronto ladran y corren, pronto hablan entre vecinos y se adentran en la memoria para reconocerse unos con otros.

Están alarmados esta noche, un nuevo vecino fuma sus cigarrillos al tiempo que camina con su mascota por la calle, no están acostumbrados a esta práctica en vía de extinción. Se preocupan primero por su salud, la de ellos y sus amigos caninos, cuando lo ven avanzar y girar en la esquina su preocupación cambia y convierten en el protagonista de la conversación al schnauzer blanco que cada noche como ellos sale a las ocho, pero según se imaginan, todo el día está recibiendo el humo de los cigarrillos fumados por este “sicario nicotina”, apodo que le han puesto debido a un apunte gracioso de una señora que sale con un labrador color chocolate.

El Sicario Nicotina recorre ocho calles hasta un centro comercial, antes de entrar deja la colilla de su cigarrillo en una cesta de basura a unos metros de la puerta, le pone la correa con la que sostendrá al animal por los pasillos y camina tranquilamente hasta una tienda para mascotas habilitada del mismo modo que las cafeterías para humanos. Allí él toma café y la mascota agua con galletas, los dos se sientan en una mesa, que la costumbre y la fortuna les ha permitido sea la mayoría de las veces la del centro. Desde esa mesa puede ver a una mujer que llega con un perro chihuahua en sus brazos, la observa, pone atención a los colores y formas de su vestimenta, por ejemplo esta noche usa una falda de color azul oscuro que cubre hasta la mitad de la pierna, unos treinta centímetros arriba de las rodillas, debajo de la falda unas medias gruesas de color negro se combinan con unos zapatos azules brillantes. La blusa debe ser blanca, apenas se nota el cuello que sobre sale por encima de un saco de color azul claro.

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