Después de haberte escuchado me asombro de mi propia duda y voy tembloroso, pero seguro hasta las formas que llenan tu pecho. Hay alguna nube que se desprende de mi boca, y cae desprevenida sobre una flor de pétalos sin alas, la flor es objeto del beso, una y otra repetición hasta cuando tu mano levanta mi rostro y lo lleva a donde mis labios pueden ser atrapados por tu boca.