Respuestas oportunas

En el comienzo era el verbo, yo no estaba ahí para escucharlo, aun así lo creo de ese modo. Me propongo hacer lo mismo con mis palabras, dando por hecho que palabra y verbo son lo mismo. No es la lengua un objeto amarrado, pero la suelto, no está cubierta, pero la desenvuelvo, con ella encuentro la punta de la lluvia, la primera gota y digo algo, por ejemplo, pongamos que digo, buenas noches, y al unísono una costumbre me responde lo mismo desde la lengua materna de quienes me oyen. Es este el poder del verbo, del sustantivo, los pronombres y el adjetivo, eres una mujer hermosa, y sin que sea por repetición, tu sonrisa responde en tu rostro.

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