Milagros fugaces

Capítulo I

Juan asistió a la celebración religiosa en su barrio porque:

  1. Una vecina que le gusta asiste allí los viernes.
  2. Le pareció interesante la celebración
  3. Practica esa religión
  4. Sintió una conexión espiritual esa noche

Capítulo II

Los eventos ocurridos se volvieron virales. El cuarto viernes que ocurrieron milagros en el templo no había un espacio vacío para ingresar, incluso muchas personas se quedaron fuera. La policía acordonó el lugar para evitar una estampida intentando ingresar por la puerta.

Capítulo III

La vecina y Juan durmieron juntos después del quinto viernes que asistieron al templo. Esto duró apenas cuatro semanas, en la quinta ella quería seguir sus rutinas en solitario, y él quería mucho más que juntarse para pasarla bien.

Capítulo IV

La señora de la panadería le contó a su hija, la hija a sus compañeros de trabajo, uno de ellos a su esposa, ella al hombre de la portería del edificio, el portero a su primo, él a su hermano, y este a la amante de un delincuente de menor rango en la organización mafiosa para la que trabaja, así se enteró el narcotraficante.

Capítulo V

Los milagros dejaron de presentarse, aun así, el templo siguió llenándose durante seis viernes más, en el séptimo la concurrencia empezó a disminuir. Fernando, el líder religioso comenzó a preocuparse porque los milagros que le atribuían a su celebración ya no ocurrían.

Capítulo VI

Las cámaras de seguridad instaladas en el templo habían estado funcionando correctamente:

  1. No
  2. Sí.
  3. Solo los viernes.
  4. Funcionaban, pero no se almacenaban las grabaciones.

Capítulo VII

Desde los tres años le había sido diagnosticado un problema en el corazón al niño, ahora a los nueve años se le dificultaba cada vez el esfuerzo físico.

Capítulo VIII

La vecina siguió yendo los viernes. En la misma silla, adelante, en donde se ubican quienes apoyan el protocolo religioso. Juan dejó de estar a su lado, ella no lo extrañaba, aunque quería tener a alguien con quien repetirse en ratos de sexo.

Capítulo IX

Fernando le pidió a uno de sus amigos que observara todo lo ocurrido en el templo mientras él hacía la celebración, le pedía descubrir a alguien con intenciones malignas que se hubiese ubicado dentro del lugar para impedir el milagro.

Capítulo X

El amigo de Fernando revisó también las cámaras en las que habían sido grabadas solamente las celebraciones de los viernes.

Capítulo XI

Juan asistió a dos sesiones adicionales después de haber terminado la relación con la vecina.

  1. Sí.
  2. No

Capítulo XII

El narcotraficante sintió que no podría fugarse del templo si la policía lograba identificarlo. Le pagó a uno de sus sicarios por secuestrar a quién obraba los milagros, antes le advirtió asegurarse de que fuese la persona correcta.

Capítulo XIII

El amigo de Fernando vio todas las celebraciones sin encontrar nada que les pudiera ayudar. El vigilante se ofreció para observar todos los videos y, al no ser experto en usar el sistema de videograbación presionó un botón que cambiaba el color de las imágenes.

Capítulo XIV

En el colegio celebraron que el niño pudiera jugar con los demás muchachos. La mamá dijo que en él había obrado un milagro de los que ocurrían en el templo del que se hablaba tanto en los medios de comunicación.

Capítulo XV

Juan se alegraba de poder cantar en el templo, ante el anonimato se sentía engrandecido, cantaba durante una hora con los demás integrantes del coro.

Capítulo XVI

El sicario revisó las grabaciones. Había hecho un curso de videograbación en un instituto cerca de su casa. Jugó con las opciones del sistema, notó que había una acumulación de luz en una de las primeras sillas. Notó también que los días en que no se observó la acumulación de luz no hubo milagros.

Capítulo XVII

Juan fue abordado antes de llegar al templo, lo metieron en un taxi, le taparon la cabeza y lo llevaron a una casa, en el camino le advirtieron que solo tenía que hacer lo que hacía en secreto en el templo, ellos no le dirían a nadie. Juan les repetía que solo iba a cantar, entonces el sicario le respondía, claro que sí, solo cante, pero también debe hacer un milagro para nosotros.

Capítulo XVIII

La cortina desde donde el padre observaba al hombre cantar se cayó ante la fuerza de sus brazos, se sentía nervioso y usaba las cortinas para liberarse de la tensión. Juan dejó de cantar y, el narcotraficante se sintió descubierto. Hizo un gesto automático, no lo pensó, solo ocurrió por un aprendizaje con cientos de repeticiones, el sicario lo entendió, habían sido descubiertos, no podían dejar testigos.

Capítulo XIX

Una donación anónima llegó al templo con el propósito de hacer un altar a quien obraba milagros. Una imagen de Fernando fue erigida en el centro del templo. Muchos siguieron yendo, algunos insistían en que eran sanados por la fe en el obrador de milagros.

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