Controles externos

En el centro comercial, en la zona de comidas, un gran televisor inunda con sus imágenes a las mesas, son las tres de la mañana, está solo excepto por la luz en el televisor y el hombre de seguridad que hace la ronda para testificar que todo está bien. No supo quién encendió la gran pantalla, silbó fuerte para saludar a quien pudiera estar en la misma plazoleta, ninguna respuesta diferente al sonido y las imágenes de la pantalla. Toma el radio comunicador y consulta con sus compañeros que desde la oficina donde están los cámaras de vigilancia lo ven todo, le responden lo que ya sabe, hay que apagarlo, aunque no sean ellos quienes presionaron el botón de encendido. El cable de la energía, si quisiera desconectarlo, está elevado, no alcanzaría con sus propios medios y no tiene ánimo de buscar una escalera para hacerlo.

Se calumnia a sí mismo diciendo que esos pasillos no los ha recorrido, mientras aligera el paso escucha cómo el sonido cambio lo que indica claramente que el televisor pasa de un canal a otro. Altera el camino, prefiere no usar el ascensor, se imagina un corto eléctrico como origen del estado del televisor, y si es de ese modo también puede hacer corto eléctrico el ascensor y volverse loco. Da una carrerita de unos metros hasta llegar a las escaleras que dan paso hasta el último piso en donde están los sistemas de vigilancia, hace una pausa en la escalera y reanuda el trote hasta el último piso, sube agitado, se detiene para recuperar el ritmo sereno, se imagina las bromas de burla si llega agitado, le dirán que ya está viejo y no aguanta un trotecito.

Entra, pide el control remoto, ellos le mencionan que el “tv” ha dado vueltas por todos los canales, ahora mencionan la palabra que él estaba evitando, el fantasma de la plazoleta está “canaleando”. Uno y otro canal se ven sin que el tiempo en cada uno de ellos sea de más de un minuto, el volumen sube y baja sin frecuencia entendible. Toma el camino de regreso, esta vez no bajará corriendo, una gota de sudor le cruza por la espalda y otra tantas ruedan por las axilas. Piensa que está sudando de miedo, no es así, solo ha olvidado que correr lo hacer sudar fácilmente y haber subido las escaleras corriendo fue suficiente para acalorarlo.  Debajo de la camisa, pendiendo del cuello lleva una cadena de oro en la que tiene una imagen de una mujer, él cree que es una virgen de Portugal, es su protección contra el maligno y sus servidores del mal.  Toca por encima la imagen, repite una oración para invocar la protección de los ángeles y los santos.

Al llegar a la zona de comidas empieza a presionar el botón de apagado, no funciona, el aparato sigue emitiendo señales luminosas, el audio esta vez está apagado, solo las imágenes y él en medio de la oscuridad, hace una oración más, hace otra, vuelve a presionar, continúa como si de ello dependiese que se abran las puertas para su salvación.  Lo había olvidado, pero tiene un instante de iluminación que le es suficiente para el siguiente acto, sus compañeros les cambian el orden a las baterías dentro del control, las ponen al revés, lo hicieron un par de veces antes, él, entonces, volvía a la oficina, ellos miraban el control como magos y sin él advertirlo las cambiaban.  Extrajo las pilas, las volvió a poner en el otro orden, vio entonces titilar el botón rojo en la punta del control, lo elevó hacia el televisor, clic, clic, televisor apagado.

El lugar queda en media penumbra, solo las luces nocturnas encendidas en las esquinas para que los vigilantes se desplacen con tranquilidad, él ve a cada una de las salidas, se siente tranquilo de haber salido de este aprieto que ocurre cada noche, no solo a él, también a otros cuando hacen el turno nocturno.  Vuelve a su cadena de pasos, en el siguiente pasillo por el que debe caminar hay un local en el que venden ropa interior femenina, cruza despacio, se mantiene a media distancia, alumbra con la linterna la vitrina, los maniquíes semidesnudos parecen mujeres reales, él las mira y siente como su cuerpo reacciona a la luz subiendo y bajando por las formas de plástico y la tela.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s