Somos menos que un pulso atómico en el reloj del universo, aún así prometemos amar por siempre. Por siempre, es un asunto tan devaluado, tan poco cierto y difícil comprobación. Así, pensando en estas cosas miéntras doy un paso atrás en la ventana y abro la cortina, pienso en amarte un poco más, solo un poco más, para que no requiera esfuerzo ni desazón, como esas promesas que se dan porque lo prometido ya está. Te amo, apenas ahora, para también saber que es poco lo que tengo que olvidar dado el caso que nos alcance el olvido.