Abdicación

La pregunta apareció en el aire, hecha de burbujas mentales sin ninguna inteligencia, ¿cuál es el verbo entre nosotros? En la especulación y propuesta de ideas estuvimos largo rato, siendo un largo rato un tiempo cuya medida supera una hora.  Al comienzo dijimos, trasegar, y sobre esa palabra fuimos construyendo acertijos sin destino, caían rápidamente ante la urgencia de bostezar otras palabras.  Después, descubrir, ese nos pareció adecuado y casi exacto, de hecho, nos justificábamos, eso estamos haciendo, descubrir al uno en el otro, sin embargo, el hombre del bar con unas copas de vino nuevas para la mesa nos interrumpió y la olvidamos.  Pasamos, quizá después de otros verbos, a abdicar, esa debió estar entre las últimas palabras, la recuerdo ahora cuando he abdicado a la mordida con la que se traga las palabras, a la fuerza de la que surge una extrañeza, al delirio y la descomposición de la mirada, he abdicado, como ella, ante el ego propio y dejado que todo sea una entrega.

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