De algún lugar en tu memoria extraes ideas para darles forma en mi casa, ahí te las apañas, vas de un lugar a otro, dejas en una esquina tu ropa interior extendida midiendo las baldosas, pones en orden los colores de tus blusas y con ellas das tributo a la bandera colgándolas en la puerta, desde tus labiales inconclusos armas una colegiatura de letras, formas en línea recta los nombres de los bares a los cuales hemos ido los jueves y los viernes, escribes salmos sin tener fe en las iglesias y dibujas trenes atravesando los bordes de la cama. De algún lugar en tu memoria extraes el olvido y te quedas viéndome entre risas, y preguntas por mi nombre y cuestionas mi presencia, ríes y como si la única arma para defenderte fuese una fotografía que guardas en los senos, la sacas, y me miras, hasta que entre risa y llanto sabes quien soy, en qué lugar de tus olvidos me extraviaste.