Me diste un separador para libros, lo he puesto en varios, en los últimos que he leído, tú sin saberlo estás conmigo en cada página, por encima de los personajes y las formas de las letras en las hojas, yo lo tomo entre mis dedos, una caricia cada tanto sin pensarlo, y así, sin pensarlo me llegas en cada página. Hoy te he escrito un poema, he puesto mis voces, mis acentos, la memoria que conservo sin ser parte de mis recuerdos, y el poema, como la «y» junta mi lectura con tu cuerpo, mi deseo con los recuerdos que de ti imagino en cada párrafo.