Si ibas a volver para qué moriste

Del apartamento de al lado, abriendo la pared con un grito llega la voz de la vecina, después del grito, aparece la conversación, yo junto toda mi atención en el oído, escucho. —Si ibas a volver para qué te moriste, siempre la estabas cagando y ahora también— Algo tira al piso, no hay ruido de piezas quebradas, vuelve a hablar. —Ahora no vas a joder con que la culpa es mía, no me vengas a culpar. Y ese puto olor con el que me vienes a recordar el alcohol y el purgante que te tomaste al final. Una puerta se cierra con fuerza, portazo, ya no alcanzo a escuchar más.

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