Usted no sabe

Usted que me ve tan formal y acomodado debajo del vestido de trabajo, no sabe quién soy y no le importa, eso es lo correcto, por qué habría de importarle que debajo de esa corbata con pretensión de estar bien puesta hay un deseo por la casualidad con la que se usan las camisetas y camisas sueltas. Hablo de usted porque su indiferencia me gusta, lo veo tan valiente dando pasos por el mundo sin ver a su lado a los otros, de hecho creo que solo existe su mundo, no ha visto al que le duele la displicencia con la cual su esposa lo despidió esta mañana de casa y tampoco se ha fijado en el que se siente enfermo de muerte y no quiere ir al médico porque teme le confirmen sus temores como ciertos.

Usted me habla, yo le hablo, parece que estamos de acuerdo en que este es el mundo, no sabe y no tendría por qué saberlo, además no voy a decírselo, a mí me parece que este no es el mundo real, creo que por una grieta nos lanzaron, debimos haber estado en nuestro mundo ir con descuido por algún camino y luego, alguien con una intención insana nos lanzó acá, sí, acá, a este espacio y momento en que parece que estamos construyendo un mundo, el futuro, hasta bonita es la palabra, futuro, pero no existe, es una grieta apenas de la realidad, de la verdadera realidad de la que somos y vinimos.

Usted no se da cuenta que ha sido expulsado, que está aferrado a la inexistencia, no imagina salidas posibles porque supone a esta como la única realidad, en cambio yo que me pongo de su lado y converso en el mismo tono, en la misma frecuencia, que parezco estar de acuerdo en todo, yo sé que esta no es la realidad e imagino un escape un lugar de fuga, así cada noche, cada rato, cada instante estoy observando cuando algo me permita filtrarme, dar el paso y volver a la realidad en la que existo.

Usted no sabe, y es lógico no saberlo, alguien me busca, alguien que fuera de esta grieta me ama, y su voz, a veces, la escucho como un susurro, la escucho entre la música, en el ruido de las calles, afuera y adentro de los sitios que habito, y uso esta palabra “habito” porque solo se me ocurre esta. Ahora mismo, sin que usted y yo sepamos cómo, y usted es el que menos debe saberlo, ahora mismo una mujer dice mi nombre y acá se escucha como un eco, es por eso que me despido de usted, yo tan cortés, usted tan bien puesto, yo voy a la ventana para deleitarme con ese pequeño sonido que me trae la certeza del amor de quien me busca, y usted va a continuar creyendo que está construyendo el mundo para que el futuro exista.

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