Decisiones

Ella se despierta, mira que aún estoy jugando con el bolígrafo sobre la agenda, enumera las razones por las cuales ya debería estar durmiendo, me pregunta qué me mantiene en estado de insomnio, respondo algo acerca de mis deseos por escribir por lo menos una línea narrativa esta noche.

– Eres un tontico.
– ¿Por qué?

No responde, solo baja la sábana que la cubre, está desnuda, juega a enumerar las partes de su cuerpo, no sé de donde se le ha ocurrido nominar su desnudez por milímetros cuadrados, luego me amenaza, ¿O eres tú o es mi soledad la que se tragará esta mudez que quiere agrietarse en gritos sexuales?

Abandono cualquier intento de escritura. Todas sus voces me cubren, entonces vuelve a ocurrir, quiero narrarla y su piel me impide sustraerme de sus caricias, así que de textos nada y de besos mucho, de escritos nada y de caricias mucho, de versos y párrafos nada y de sentirme amado todo.

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