Tus manos apenas se agitan en el aire.
Llevas un libro, un cuaderno, tus apuntes. Te sonríes.
El ruido de los carros no se siente en tu cabeza.
Concentrada en tu camino guías a tus pasos.
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Bueno niña de blanca piel, sonrisa alegre,
Brillantes ojos y cabello oscuro.
Hablemos de ti, de tu corazón y tus ausencias.
Sonríe, aún aquí lejos de la presencia de tu rostro,
Disfruto tu sonrisa; mis recuerdos se complacen
en traerla a la memoria.
No te preocupes por el viento que acaricia tu cabello,
es el tiempo, es el tiempo, complaciéndose.
No vayas con prisa, la luna está celosa del sol que te ilumina
y hace el croquis de tu cuerpo en el césped.
Detente un momento en la vitrina,
observa el reflejo de tu cuerpo en el vidrio,
mira a tu cintura coronando la belleza de tus piernas.
Te ves más bella.
Hay un dejo de nostalgia asomándose en tus ojos soñadores.
Verso suelto
Tu torso tan desnudo como el trigo
Apenas una fracción del sol descubriéndose
entre dos botones de tu blusa.
Le es negado todo a los ojos.
Solo el viento se atreve
Se sumerge en el fondo de tu pecho.
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Cumplido — (copia de otros)
Caminas.
La calle está bajo tus pies besando tus zapatos.
El viento desordena tu cabello,
se complace acariciándolo.
No vayas con prisa.
El sol te ilumina.
Hace un croquis de tu cuerpo.
Tu sombra
Detente un momento en la vitrina,
observa el reflejo de tu cuerpo en el vidrio.
Sonríe.
Hoy eres el corazón de alguien que te busca
con un obsequio en sus manos.
Tú sabes porqué.
Hay un dejo de nostalgia
embriagando desde tus ojos soñadores.
Es tu día.
Feliz Cumpleaños.
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He dejado mis versos no sé dónde.
Pude dejarlos en cualquier parte.
No se como encontrarlos.
Saberte ahí tan cerca.
Tú, tus periferias, tu silencio.
El café se enfría.
Querer morder tus labios.
Un poema perdido en la memoria.
Quisiera un recuerdo más cercano.
Llegar con algo a tus oídos.
No saber como decirlo.
La palabra seca, árida.
Ahogada en la garganta.
A punto de huir por miedo.
Y la palabra no aparece.
Alguna vez una caricia
escondida en el silencio de la noche.
Solo una caricia y
el temor de que descubras mi deseo.
Eso me queda.
Pidiendo tu presencia
Estoy aprendiendo a verte.
No por un instante único.
Ni para trascender en el tiempo.
Ni para detener en mis ojos tu silencio.
Voy a proponerte espacios.
Podríamos empezar con una charla.
Aunque no tengan que ver
la seducción de tu voz
con la soledad de mi palabra.
Vente un día a mi mundo.
Sin victorias ni derrotas.
Vino en tu boca y champaña en tu cuerpo.
Para embriagar mis besos.
Para embriagar tus formas.
Sin embargo.
Tal vez no vengas.
No dejes que te mire.
Ni siquiera hablemos.
Llenaré con mi sueño una nube pasajera.
Dejaré caer su lluvia en tu cuarto.
Estarán húmedas las paredes de tu casa.
Por supuesto húmedo tu sueño.
UN ANGEL EN MI RUTA
Un poco más, un poco menos. No importa.
Mientras su cabello apenas roza sus hombros,
rueda el tiempo y pronto termina su viaje.
Una palabra, tal vez, hubiese separado sus labios
y desde el norte de sus brazos,
en el extremo izquierdo de su cuerpo
vería yo su sonrisa expandirse en alegría
sobre su calmado rostro.
Concentrada su mirada al frente,
apenas sus pestañas se unen
porque parpadea un poco.
Sus manos tejen con sus dedos un abrazo a sus anillos.
Fue imposible ver las líneas de sus manos,
seguro allí estaría dibujado su destino
y sabría yo entonces su camino.
Y por fin, destellos de luna nueva, luna llena.
Nubes blancas, se ven en su boca.7
En esta mañana fría un bostezo
deja ver alineados, en perfecto orden,
los hacedores de su mágica sonrisa.
Su cabeza gira a la izquierda, a la derecha,
mira hacia la ventana, se fija en alguien que sube,
continúa impasible y nadie puede sentenciar su silencio.
Su hermetismo me negó su voz,
sin embargo supe en un instante de su melodía,
cuando por efecto de la gripa,
un estornudo terminó con su silencio.
¿Adónde irá?, quién sabe
Mañana estaré pendiente.
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… Y de pronto nos espía el día desde la ventana,
los párpados se niegan al divorcio,
permanecen unidos y adormecen los ojos
mientras el frío se cuela en las cobijas.
Y de pronto nos espía el día desde la ventana,
los párpados se niegan al divorcio,
permanecen unidos y adormecen los ojos
mientras el frío se cuela en las cobijas.} Y de pronto nos espía el día desde la ventana,
los párpados se niegan al divorcio,
permanecen unidos y adormecen los ojos
mientras el frío se cuela en las cobijas. el pie derecho en el piso, por si acaso ¡
Un poco de música y a despertarse ¡
Buscar la ducha, salir un poco más frío,
La ropa, el reloj, las llaves, casi listo.
Desayuno, por fin, un tinto caliente
Y la calle ya está bajo los pies.
Otra vez trancón, pero hoy te ves mejor.
La oficina, las cosas pendientes de ayer.
Soporte al cliente, un par de desarrollos,
Una nueva especificación,
Las pruebas de los desarrollos de ayer
Otra vez el teléfono, hora de almorzar.
Viene la tarde, uy un tinto, me iba a dormir.
Ya son las tres… los usuarios,
Hubo un error. No ¡¡¡ Ahh no sabía.
Uff que salvada; casi las seis. Ya me voy
Atrevete conmigo
Si tu corazón ya tiene dueño
déjame estar siquiera en uno de tus pulmones
o salir a caminar tranquilo por tus venas
en mis tardes de ocio.
Si tus oídos están sintonizados
para escuchar solo su voz,
permite que de vez en cuando
el viento lleve en uno de mis versos
el color del cielo cuando estoy a punto de soñarte.
Si la brújula de tus pasos
siempre te indica el camino hacia su cuerpo
abandónala en el baúl del olvido
y atrévete a dejar que tus pasos se confundan en la calle
y terminen unidos a los míos
en cualquier parte.
Él es un dictador.
Ha sometido tus besos a su boca.
Cuando tendrás la osadía
de acercar tu boca a la mía,
como en otros tiempos,
y hacer una trenza de falanges
con tus dedos y los míos.
… Vas a sentir como tu corazón y el mío
interpretan la misma melodía…
Te amo, aun si es tarde
Yo soy un forastero que te ha amado desde siempre,
en las tardes de ocasos rojos y amarillos,
en los amaneceres azules que aún conservan
una oblea blanca colgando del techo.
Te amé, cuando aré en la arena de mujeres
que fueron solo un puerto a mi paso
y en la tierra de aquellas
que soportaron un poco más a mis angustias.
Te amé en mis libros y cuadernos,
junto a las hojas sueltas de viejas poesías.
Tú las inspiraste desde el alma de otras mujeres;
espejos paralelos a la tuya.
Te amo.
Porque mis pies están atados, como siempre,
a las huellas de tus pasos
por las raíces que los siembran en la tierra.
Te amo.
Sin ti no habría soledad ni compañía.
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Yo solo quiero la luz de la luna,
el coqueteo de algún lucero
y el sentido placentero de los ruidos lejanos.
Quiero sentir el aire frío
buscando fugitivos en mi ropa.
Escuchar mis pasos haciendo dúo
con el eco de los tuyos.
Quiero caminar contigo sobre la hierba,
en un parque,
o desgastar zapatos sobre el asfalto,
de la calle.
Perseguir mariposas desveladas
hasta encontrarlas detrás de tus cabellos,
cuando tú y yo hayamos olvidado el mundo
y tengamos en nuestras manos
otras manos iguales a las nuestras
dispuestas ellas a entregar
sin condiciones el corazón de sus dueños.
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Permíteme descubrir en tu rostro
un mundo mágico de sueños,
dos lunas verdes, amarillas o de miel
en un atardecer de mejillas rosadas
y por las laderas hilos de oro
con el brillo del sol llegando a tus hombros.
Permíteme desencadenar en tu boca
un soneto, un estribillo o una canción
que escape a la muralla de tus dientes,
para que tus palabras sean ondas y
hagan eco después de seducidas por tu lengua.
Permíteme ser una forma de mil formas,
o de una sola; la forma de tu cuerpo.
Estar ascendiendo desde tus pies a tus orejas,
hacer una excursión de millones de años
y ser un náufrago en tu cintura.
Escalar con suaves pasos a la cima de tu cuerpo
y sorprenderme al ver a Dios
regalándome vida en tu sonrisa.
Permíteme ser una cordillera de nudos
al desprender las palabras de mi boca,
pues, yo sé que hace tiempo
no pueden germinar los verbos conjugados
por el temor de atropellar a tus oídos.
Permíteme ser al lado tuyo
morir y que tú seas mi redentora,
resucitar con tus labios y los míos presionando besos
sin dejar escapar de nuestra boca uno solo,
mientras se adhieren mis manos a tu piel.
Permíteme no sé qué, cualquier cosa,
pero déjame disfrutar del brillo de tus ojos,
escuchar tu voz de cuando en cuando
y robarte un beso aunque sea a escondidas.
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Quiero arrebatarle una lágrima al silencio de tu boca
y sentir el eco de tus pasos en mis ojos.
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Voy a tender una hamaca entre una estrella y la luna
para que cuando quieras vengas y te sientes
a mecer tus antojos.
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Sé un durazno entre mis manos
y hazte jugo fresco en mi boca,
embriágame con el sabor de tus besos
y déjame ser colono en tus selvas y llanuras.
Eres la próxima estación de mis instintos.
No opongas resistencia
=========================================
Mis ojos solo son legibles a los tuyos.
Y entre tus párpados siempre encuentro
la respuesta que me niegas.
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Voy a juntar mis tristezas
con tus recuerdos.
Jugarán escondidas.
De seguro,
las primeras van a perderse.
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Hay una concurrente y abundante inspiración
en la periferia de tu cuerpo.
Están tus manos, tu cabello, tus manos,
tu carne.
Existe una necesidad incontenible.
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Me gusta mi tristeza
cuando adolece de nombres y de días,
marginada de soles y de lunas,
entre jamás y siempre.
Como mis cosas contigo.
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Hoy que vengo a decirte adiós…
Me quedo.
No te vuelvo a hablar…
Y soy una catarata de voces en tus oídos.
No tendrás más mis visitas…
Sin embargo, vivo contigo.
Me voy.
Estaré ahí entre tus odios y tu olvido.
Complices y Amantes
Seamos amigos de la noche,
de la luna y las estrellas,
del silencio de las calles vacías,
de la oscuridad de los rincones,
de tu cuarto y del mío.
Seamos fantasmas sin destino,
dejemos a nuestros amigos
ser testigos de los besos
que se escapan de tu boca a la mía,
que se escapan de mi boca a la tuya.
Rompamos el silencio de la noche
con el palpitar de nuestros corazones.
Nuestras bocas han de ser una sola.
No existe tiempo para la palabra.
Violemos la quietud del viento,
hagamos de tus manos y las mías
una danza con veinte bailarines.
Deja que mis dedos acaricien a los tuyos.
Deja que tus dedos acaricien a los míos.
Amemos.
Tú a mí. Yo a ti.
Amantes
Seré tu amante toda la vida.
Serás mi amada hasta que muera.
Soñaré contigo todos los días
y solo pertenecerás a mi sueño.
Tendrás muchos hombres
y quizá nunca esté yo contigo.
Nadie repetirá en ti
la tormenta que despertaron mis besos.
Habrá mucha lluvia y noches de luna,
brisa de mar y primaveras.
Los eclipses, huracanes y terremotos
serán solo un recuerdo
de nuestras caricias a escondidas.
Nunca has llorado por mí.
No lo harás.
Sin embargo, en tus lágrimas
está impreso mi nombre.
Encontrarás quien escriba a tus redondeces y curvaturas.
Yo amé las esquinas de tus codos,
tus rodillas casi cuadradas,
tus dedos grandes y tus lineales cabellos.
Él hablará del dulce sonido de tu voz.
Yo hablaré de lo grotesco de tus frases.
Te amo, aunque mi amor contigo
es más o menos una realidad inconclusa.
Me voy.
Seré un peregrino con tu nombre
grabado en mis zapatos.
Adiós.
Niego Mis Dudas
Digamos que mis dudas contigo comienzan aquí.
En mi mano que se atreve; se somete generosa a la escritura.
Intuye la caricia, se apresura, sigue letra a letra.
Se detiene; una pausa para impulsar un nuevo verso.
Digamos que mis dudas contigo comienzan aquí.
En mis ojos recordando el contorno de tus formas.
Una aproximación apenas, inexacta, frágil, casi dolorosa
de las delicadas líneas de tu cuerpo.
Neguemos, sin embargo, ¡ por el derecho a la duda !
la canción de amor que suena en la radio
y por supuesto a mi memoria, tuya, toda tuya,
que inaugura noches en tu nombre.
Neguemos, sin embargo, ¡ por el derecho a la duda!
la fascinación que me produce tu nombre,
el gusto por tus labios que se nota en mi boca
y claro está neguemos a mis dudas.
Alejados
El otro día.
Entre tus ojos y los míos
había un abismo.
Hoy.
No queda abismo.
Porque la orilla
de tus ojos,
de tu luna.
de tu sol,
de tu todo,
de tí.
Ha desaparecido.
Solo hay abismos
entre dos extremos.
Existe el mío!
Mi luz.
Mis cosas.
Mi noche.
Mi día.
Y Todo
de mí.
Tú.
Ni tus ojos
Ni tu orilla.
Ni tu luna.
Ni tu sol.
Y nada
de tí.
Más que amigos
Se que no hace falta decirlo
pero quiero que sepas…
que están mis manos
para que en ellas se apoyen las tuyas.
Que están mis pies
para acompañar tu camino
y hacer más fuertes tus huellas
Que están mis oídos
para que escuchen tus quejas
y tus confesiones, si quieres!
Que en mi boca
siempre habrá una palabra de aliento
que te ayude a aliviar una pena.
También quiero que sepas
que sin importar la lluvia
siempre estaré dispuesto
a cumplirte una cita.
Que si alguna vez, en mis ojos,
descubres una chispa de amor
no me envíes a la silla eléctrica.
Tan solo sonríe
así mi amor seguirá siendo tuyo
y será para siempre.
Adiós, pues
Está bien, tú lo has querido
conmigo se van los besos que no fueron
y las caricias dormirán entre mis manos.
Por mis sueños no te preocupes,
serán como cines viejos.
Ellos reposarán con mis recuerdos
en blanco y negro.
Pero un día,
volverán lo colores rebosantes de alegría,
entonces le colocaré a mi vida
su traje de domingo
y saldré a buscar
un nuevo amor de primavera.
Flaca
Me gustan tus tobillos y tus dedos
así como tu irremediable manera de hablar,
con el sonido casi grotesco de las palabras soeces
cuando emergen como mariposas doradas
desde el profundo túnel de tu boca.
Son adorables las esquinas de tus codos,
tus pequeñas orejas y tus rodillas casi cuadradas,
son encantadoras tus miradas de indiferencia,
tus decisiones absurdas y tus infantiles respuestas.
Me gustan tus enojos y tus risas,
tu cabello corto cayendo en tus hombros,
el desorden con el cual llevas tus cosas
y te acercas a mirar por las ventanas.
Me encantan tus silencios largos,
la apresurada carrera de tus palabras y
saber que tu corazón palpita más aprisa
sin razón aparente.
Me gustas y descontando lo anterior
pienso firmemente que es porque
tus pasos se unen a los míos
por las raíces que los siembran en la tierra.
Tu ángel de la Guarda
La otra noche, mientras tú dormías,
el ángel que guarda tus sueños,
visitó mi cuarto y me hizo compañía.
Hablamos de la pesadez de las penas
y de lo interminable de las alegrías.
Por unos momentos me escuchó en silencio
y trató de entender el por qué de mi fantasía.
Me habló de tus cosas,
entonces creí entender tus enojos,
lo mismo que el por qué te entristecías.
Hasta llegué a sospechar que le tienes
temor a la vida.
Hicimos escala en la estación del amor.
Allí discutimos, yo lo hice con temor,
pues él, ajeno a todos mis sueños,
quiso por encima de todo, imponer su razón,
y afirmó de lo tuyo conmigo,
que es una utopía!!
Yo le enumeré cada una de las cosas
por las cuales me apasiona tu compañía.
Le hice saber que antes de salir el sol
yo dibujo una sonrisa en mi rostro
porque tú eres mi primer pensamiento del día.
También le dije que mientras el sol
se cuelga del cielo
yo viajo contigo en el tren de mi vida.
Le conté que las noches las paso contigo!
pues, junto a mi cuerpo encuentro el tuyo
mientras tú me deseas buenas noches
con un beso en la mejilla!
No se por qué, pero lo hice.
Aseguré que es mucho el amor que me tienes
y que en cada palabra tuya
hay una palabra mía.
De todo esto, hace varios días,
y yo aún no me repongo de la golpiza
que ese ángel tuyo me dio
mientras yo dormía.
Hablar contigo
Hablar contigo
es dorarse en el calor de tus palabras
bajo el suave abrazo de tu compañía,
confundirse con la inocencia de tu mirada
y la madurez fluyente de tus palabras.
Es dejar que mi alma palpite al ritmo
con que la tuya interpreta las melodías.
Es encontrar en tu boca mis palabras
sinceramente repetidas.
Es descubrir que solo en tus ojos
encuentro esa chispa de amor que nos da la vida.
De mis versos y tu olvido
Parece que los versos inspirados en tus cosas
tan solo nacieron para morir,
fusilados por la tinta,
sobre la pared de un papel en blanco,
para luego ser guardados en un sobre,
sepultados en un cajón del closet de tu cuarto.
En tu memoria no hay espacio para ellos
hoy no hacen parte de tu tiempo.
Parece que los besos de tus labios, de los míos,
no fueron más que de la soledad un refugio.
Fueron borrados de tus labios por el agua,
por una canción, por una noche de baile.
Por las palabras que da a luz tu boca.
En tu memoria no hay espacio para ellos
hoy no hacen parte de tu tiempo.
Parece que el amor que desveló mis noches
el vagón de un tren comparte hoy con otro.
Me dejó sentado esperando no se qué
sobre el andén de la última estación a su paso.
En tu memoria no hay espacio para mí.
Hoy no hago parte de tu tiempo.
Parece que aunque en tu memoria
no haya espacio para mí
y hoy no haga parte de tu tiempo,
empecé a nacer contigo, a crecer,
a definir un nuevo tiempo,
nuevas luces,
para iluminar de mi historia los caminos
Subasta
Querías una casa.
Quise dibujarla en una hoja de papel.
La querías de ladrillos,
con puertas y ventanas de metal.
Pero de esas todavía no hacen mis sueños.
Cuando quieras mi fortuna,
vienes, te llevas mi cama y mi ajedrez.
Claro que tengo más cosas,
pero por ellas no te dan una moneda de diez.
Que, qué son?
Son mis sueños, mis ilusiones y fantasías,
pequeñas historias, cuentos y poesías,
y si Dios quiere
una que otra novela que pienso escribir.
Mejor te propongo un trato.
Junta tus manos con las mías
y yo te doy una poesía
que se escribe con la boca y con las manos,
se lee con la piel
y se entiende con el corazón.
=========================================
Eres el sol que ilumina mi camino,
la ilusión que embriaga mi esperanza.
Tienes la juventud del río en sus comienzos,
la libertad del viento en las alturas.
Eres la luz que da vida a mi alegría,
la sonrisa que elimina mi tristeza.
Tienes el calor del amor entre tus manos,
la suavidad de la seda en tus cabellos.
Eres la fiel compañera de mis horas,
el puro manantial de mis anhelos.
Tienes la frescura de la aurora,
la paz que la luna me transmite.
Eres mi más preciado sueño,
el tren donde mi viaje continúa.
Tienes la voz que me enamora,
los ojos que acarician y seducen.
=========================================
Desde tus ojos
dos lunas de miel
tejen mis sueños
en medio del atardecer.
Se acerca la noche,
tus ojos también
con suave mirada
acarician mi piel.
Ahora te marchas,
que soledad!
Talvez sea muy pronto,
pero te empiezo a extrañar.
=========================================
Rogaré al Señor en mis versos
que de tu belleza haga un jardín en flor
y yo regaré el jardín con poemas
y frases de amor,
para que en vez de claveles, jazmines y rosas
florezcan pasiones e historias de amor
que ahoguen tus penas de amargo dolor
y embriaguen tu alma cual hechicero licor.
Rogaré al Señor
porque los días traigan tardes de encanto
y mientras esperamos que la noche
nos cubra con su manto
te daré claveles y rosas llenos de amor
para que tu belleza siga siendo
un jardín en flor.
=========================================
Te ama el Señor
porque eres buena.
Te aman los hombres
porque eres bella.
Pero porque yo más que
porque seas buena y bella,
te amo porque te amo
=========================================
Nacen hombre con fortuna
llenos de riquezas y de amores,
pero más afortunado nací yo
porque al conocerte a tí
te convertí en mi mayor riqueza
para hacerte mi único amor.
=========================================
Son más bellos los días
cuando con tu sonrisa
iluminas mi mañana
mientras tu corazón
acaricia mi alma
desde tus ojos.
=========================================
Te amo porque tu suave sonrisa
hace más alegres mis ratos
mientras se deslizan tus dedos
por los descoloridos hilos negros
de mi desordenado cabello.
Te amo porque tu voz,
no solo acaricia mi oído,
si no que mantiene despierta
la atención de mi mente vacía.
Te amo porque eres hermosa y tierna
y con tus historias y quehaceres
de todos los días
entretienes mis horas
bajo la luz de alguna fantasía inconclusa
o en la oscuridad cuando el sol
se ausenta del día.
Te amo porque un día
ocultando una estrella en tus manos
abriste el baúl de mis esperanzas,
dejaste que fluyeran mis ilusiones
y cerraste para siempre
el cajón de mis heridas.
Te amo porque vives con mi vida
y sientes calor en mi compañía,
porque compartes conmigo
las horas de todos los días
sin importar la lejanía,
y porque en tí florecen
mis más grandes y puras fantasías.
Amo a Dios desde tu cuerpo
y en cada palabra tuya
hay un pedazo de mi vida.
Sin importar dónde esté el horizonte
allí siempre me acompañará tu recuerdo
y tu sonrisa y la mía serán una, una sola.
=========================================
Tuve una larga travesía,
me acompañé de la soledad de mis refugios
hasta llegar a la periferia de tu cuerpo.
Abracé la seda de tu piel entre mis manos,
mis labios te cubrieron, desnudaron,
despojaron de tu ropa.
Tu presencia en las cuatro paredes del cuarto,
ajena al espacio y al tiempo,
tus ropas confundidas con sábana y cobijas
o regadas por el piso.
Tus formas, la suavidad de tu piel,
tus piernas, el sudor, el aroma de tu cuerpo
llenaron de deseo mis sentidos.
En desorden tu cabello,
dos lunas que se apagan en tu rostro,
la fuente de los besos entreabierta
deja ver tus dientes.
Mi boca desciende por tu cuello,
se sumerge en tus pezones, fresas rojas,
y como si fueran una rosa,
se deleita con sus pétalos, deshaciéndolos.
Mis manos, mi boca y dientes, cada uno de mis besos
están desbordados de alegría, éxtasis, deseo,
penetrando por tus células
mientras nuestros sentidos se deshacen
desde adentro.
Los diez jinetes de mis manos
cabalgan sobre las llanuras de tu cuerpo,
ascienden por los pies hacia tus piernas,
celebrando mil batallas en tus muslos.
Se posan en tu estómago, descansan allí,
antes de escalar a la cumbre de tus pechos.
Mis manos izan a tu cuerpo,
recorren impacientes por tu espalda
y se hacen un nudo en tu cintura.
Dispuesta descansas tu espalda
sobre las brasas de la cama,
los músculos de nuestros cuerpos se aparejan
y cabalgan en un potro desbocado, sin rumbo,
cual torrente de aguas en descenso.
Dejé dibujadas mis huellas por tu piel,
llené de surcos tus arenas,
en el centro de tu corazón sembré un oasis,
encontré el cielo y subí a él
por entre el fuego de tus piernas.
=================================0
Este corazón lleno de ausencias
también extraña tu confianza y las manos
que desde tus brazos se atrevieron un día generosos
a servir de apoyo a las mías.
Estos ojos, recordando tu figura
sueñan a veces, de a poco, como futuro incierto,
a despertar en los rostros de mujeres que se cruzan,
sueñan, eso dije, con encontrar la ensoñación
que se vive asomándose en tus párpados
cuando acarician tus pestañas, literalmente,
en un abrir y cerrar de ojos.
Y mis pasos que se pierden en la calle
que se apoyan en asfalto, quiebran su rumbo,
se detienen en la sombra para segur luego
como si muriera el mundo debajo de mis pies.
Sí. Mis pasos. Hablaba de mis pasos,
como ebrio que olvida sus cervezas en la mesa
y las busca en el bar, en la tienda,
y se muere luego en un baño.
Y mis pasos se detienen un poco a buscarte.
No te encuentran. Siguen. Se aproximan a la nada.
Entonces percibo el aroma de tu exilio
en el dolor que se acumula en mis piernas
Amar y Morir
Un día.
Un día cualquiera
la noche cae y nos oprime
con su peso oscuro.
No da tiempo.
Es más,
lo cede a los gusanos
quienes luego
carcomen nuestro cuerpo
en una fiesta
a la cual no están invitados ni
nuestros mejores amigos.
Un día.
Un día cualquiera
nos llueve por dentro
y tan solo se nota
en los ojos
cuando vemos
su cuerpo que pasa
enfrente de nosotros.
No se qué me llegó primero.
Vidrios Rotos
Quería las tardes de trabajo
igual que los sábados de cine.
Las mañanas frías
la ducha con agua caliente
y a veces no importarme la ducha.
Quería caminar despacio
ir sin prisa por el tiempo,
con rapidez cruzar una avenida
o detenerme tranquilo en la esquina.
Quería hablar de fútbol, de goles
y de fines de semana,
de estar solo un viernes
y olvidar fácilmente los domingos.
Quería espacios libres.
No preocuparme la conciencia,
no saber si me quedo
si voy en tren
si está o no lista la maleta.
Quería cada uno de mis sueños
podía repasarlos uno a uno,
sabía que los perdí hace mucho
y son vanos, vagos sueños.
Encontré dos frutas en tu rostro.
Vino, jugoso vino en tus ojos.
Encontré entonces
a mí corazón muy frágil.
——————-
… Y si pudiera
Recordarme en tus ojos.
Suponer que me viste
con la luz que la sombra
se aproxima a la noche.
… Y si pudiera
Ofrecerte mis dudas.
Negociar tus remedios.
Apreciar con mi oído
tu palabra y su abrigo.
… Y si pudiera
No estaría huyendo.
Buscaría a tu voz
y a tu silencio.
——————————-
Mi soledad es mía.
A nadie más le pertenece.
En ella no tienen cabida
historias de otras voces
y mucho menos sobras
de soledades ajenas.
Quiero a mi soledad así,
construyéndose en mis dedos,
derrumbándose en mis ojos
atravesándose en la boca
y dejando su rancio sabor
en todas mis palabras.
Esta, mi soledad, es única
la misma que de niño
me vio correr tras el juego
y de joven me enseñó a ser lujurioso.
Ha estado en tantas estaciones conmigo
y parece a veces que ella guía mis pasos
y yo obediente la sigo.
Ahora puedo decir
que he abierto la puerta
del patio trasero de
mis más escondidos secretos.
Es que mi soledad es un puente levadizo
que lleva al paraíso de mis más honestas pesadillas.
—————————-
Hoy nada me importa.
Si ayer amé y hoy aún lo hago
me da lo mismo.
Igual pasa con mis odios.
Si todavía conservo del pasado
odios que no se fueron
en el último acto de contrición
o en la más reciente reconciliación.
Me da lo mismo.
Nada me importa
desde que descubrí en mis manos
tierra y musgo, arena y piedras.
Es que saberme de aquí
ha hecho que no piense en el cielo,
ni en mariposas azules detrás de los cuellos,
ahí debajo del cabello de una cabeza con ojos dorados.
No importan ya los cansancios ni las fatigas
porque igual ya no me pesan los pies como antes,
ya no tengo que ir a la droguería
por pastillas para el dolor de cabeza
o a la botica por ungüentos para el dolor en la espalda.
Es que cuando uno se muere
descubre que es pan de otros fulanos
y si se vuelve fantasma
entonces se da cuenta
que las paredes
al igual que toda la carreta por la que vivimos
es solo para los vivos.
——————————-
La primera vez que vi conejitos rosados
había tomado 16 tragos.
La segunda vez que vi conejitos rosados
había tomado 22 tragos.
La tercera vez que vi conejitos rosados
había tomado 28 tragos.
La cuarta vez que vi conejitos rosados
había tomado 34 tragos.
La quinta vez que vi conejitos rosados
estaba en el hospital.
Los conejitos habían muerto.
A mí me estaban desintoxicando.
————————————-
A veces quisiera confesar que me gustas.
Describir como tus mágicos ojos
desnudan mi noche y me regalan estrellas
mientras yo busco en la tienda de los sueños
uno y mil sueños para compartirlos contigo.
A veces quisiera confesar que me gustas.
Confesar que cuando tú me miras
siento deambular oleadas de calor
por todos los poros de mi cuerpo
esperando erupcionar por la boca
en forma de tiernos o apasionados besos.
A veces quisiera confesar que me gustas.
Decir que son tuyas mis horas
que eres tú mi tormento
pues por tu amor me desvelo
y en un barco con alas
de esos que inventan los sueños
busco acercarme a tu vida
siguiendo el aroma de tu cuerpo.
A veces quisiera confesar que me gustas.
Empeñarme en un viaje hacia el cielo
en un unicornio con alas azules
o en un cohete de sueños osados,
atreverme a romper las fronteras
y confesar que te quiero.
——————————————
Estoy pensando en atravesar tus ropas,
soltar botones y si es necesario
también he de agredir costuras.
Luego, con infinita paciencia
desharé pinceladas de labios, de manos,
sobre la fresca suavidad de tu piel.
Ojalá no opongas resistencia
pues tendría que asaltar tu cuerpo
de la misma manera que haré con el cielo
para que en él entren nuestras almas,
cuando la infinita paciencia se convierta
en acelerados impulsos de enloquecida pasión.
———————————–
Me he llenado de esperanzas.
Tengo ahora una gran ilusión.
Te veo y en tu espalda encuentro dos alas.
Me hablas y una canción desde tu boca
hace vibrar las cuerdas de mi corazón,
invitándolo a disfrutar la melodía.
Me miras y la luz desde tus ojos
apaga las sombras dejadas
por viejos recuerdos.
Estamos juntos,
encuentro caminos
para recorrerlos contigo.
Encuentro ventanas.
Veo el mundo ocultándome
tras los escudos de tu alma.
Descubro nuevos horizontes.
Quiero conquistarlos contigo.
Tú estás conquistándome.
Dame tiempo.
También yo he de conquistarte.
————————————-
Recuerdas a los conejitos rosados,
yo te hablé de ellos.
Los que murieron mientras me estaban desintoxicando.
Estos últimos días he vuelto a ver conejitos,
no tan rosados, no tan tiernos.
Aparecieron jugando en la ventana de mi cuarto
cuando por entre las cortinas se filtraba el sol.
Han estado desordenando los libros
que generalmente guardo en los anaqueles del alma.
Sacaron historias y cuentos que había olvidado
y bajo mi cabeza colocaron una almohada
de sueños fallidos.
Desperté y me descubrí hablando con ellos,
sintiendo, viviendo las cosas de ayer,
como si aún existieran hoy.
Esos conejitos no son los mismos que busco.
Aunque ellos estuvieron conmigo hace unos años
y hube de tomar mucho para encontrarlos
hoy no los quiero, no puedo aceptarlos.
Son diferentes no conocen mis juegos
y han hecho parte de otras historias
que yo no comparto ni he de compartir.
——————————————-
Hay sonrisas en el pan igual que en el trigo,
en el agua que se da, en el agua del río,
en la sombra que nos protege del sol,
en el sol que ilumina el camino,
en el día que nos llena de vida,
en la luna que aún añoran algunos.
Hay sonrisas en el pan que se sirve en la mesa
pero nunca en el pan que se desperdicia en el piso,
en el agua que refresca al sediento,
en el agua que alimenta cultivos
pero no en la que moja al mendigo.
Hay sonrisas en el sol que madura los granos
pero no en el sol inclemente
que reseca la piel del caminante
que siembra su sombra en el piso,
en la sombra que nos da un respiro
pero no en la sombra que cubre al hampón.
Hay sonrisas en la cómplice noche
cuando con su manto oculta a los amantes felices,
pero no en la noche que encuentra sin techo
al desamparado.
Hay sonrisas en el día que llena
de esperanzas a los hombres
pero nunca en el día en el cual
la muerte te invita a compartir en su mesa.
Hay sonrisas en las manos de seda
con las que acarician los niños,
en las manos de la madre
cuando nos protegen del frío
pero nunca en las manos que usa sus dedos
para empuñar un cuchillo,
para presionar el gatillo.
Hay sonrisas en las manos del pintor,
del artesano, del labrador, del obrero,
en las palabras del orador,
del cantante del vendedor,
en los pies del atleta,
en los primeros pasos de un niño,
en el cabello rubio, negro o blanco,
en el cuerpo escultural de las reinas,
en los gordos de alguien pasado de kilos.
Hay sonrisas que se encienden en la boca de unos
mientras que en la de otros se apaga.
————————–
Por una mirada tuya
atravesaría el Sahara…
Mentiras ¡ No atravesaría el Sahara
Pero sería capaz de escalar tu indiferencia,
acercarme a una de las ventanas de tu alma,
romper el cristal y esperar una sonrisa.
Por una sonrisa tuya
subiría descalzo el Everest…
Mentiras ¡ No subiría descalzo el Everest
pero me enfrentaría a mí mismo
para evitar robarte un beso.
Por un beso tuyo
nadaría desde América hasta Europa…
Mentiras ¡ No nadaría hasta Europa
pero te daría en cambio
un beso igualmente sincero
y por medio de él
las 3/4 partes de mi amor.
La otra cuarta parte
la invertiría en la bolsa
para tener siempre un respaldo.
————————————–
Hay poesías que se escriben
recordando a los viejos,
a los viejos tiempos, a los nuevos.
Otras no se escriben ni se leen,
se redactan sobre muros,
los muros de los cuerpos desnudos
que nos acechan de noche o de día
en el fondo de las sábanas.
Hay poesías que se escriben a la esposa,
a la esposa del vecino, a la amante, a la amiga,
a la novia, a la novia del amigo,
a uno, a uno que partió sin rumbo fijo,
al niño que pasa, a lo que nos dejan los años,
a una tierna caricia
o a un ardiente beso en los labios.
Hay poesías que se escriben por sí solas,
son las que caminan con uno
y que con nuestras cosas vestimos.
Ellas cargan con nuestros recuerdos
o tan solo se escriben por si solas.
Hay poesías que se escriben al amor
e igualmente a la guerra,
a una reconciliación lo mismo que a una pelea,
a la madre, a la abuela, o a la hermana o a la tía,
pero nunca a las suegras
– Bueno si insisten, a ellas también.
Hay poesías que se escriben
y sin importar como
ellas son siempre una canción
que se le canta a la vida.
Hay poesías que se escriben.
—————————————
Niña, yo se que con tu arribo
puedes contar con mi boca para tejer historias
con mis manos para labrar la vida,
y con mis pies para fortalecer tus huellas.
Niña, contigo nacen nuevos mundos.
Eres la ventana al horizonte de los sueños.
Eres la inocencia, la ternura
y la alegría de saber que el mundo no termina,
pues, eres el futuro.
Tus ojos me aproximan al mañana.
Niña, hoy palpita mi corazón junto al tuyo
y con certeza en él puedes encontrar
el calor necesario para olvidar el frío.
Niña, yo se que con tu arribo
tiene un nuevo sentido la existencia.
Ahora me desvelo
pensando en tus primeros pasos,
y me sorprende la sonrisa
cuando pienso en escuchar tu voz,
que habrá de llenarme de esperanza,
mientras descubro en tí
una oportunidad para engrandecer la vida.
——————————————————————-
Estuve soñando…
Veía humedecer tus pies
en la azul llanura del inmenso mar,
se reflejaba tu rostro
en el pálido espejo de la luna,
brillaban tus ojos
entre cascadas de estrellas,
cultivaba fresas la campiña de tu boca.
Amaneció tu cuerpo
y todo tu cabello
se vistió de sol y seda.
Tras cada montaña hubo una lámpara
y yo desperté remando por tus venas
rumbo a tu corazón.
——————————
Estás triste?
No te preocupes.
!Sonríe ¡
En tu vida siempre habrá
caminos que transitar
y amigos en quien confiar.
Además con tu sonrisa
sembrarás esperanza
y cosecharás amor.
————————–
Cierra tus ojos.
Quédate en silencio.
Junta tus manos.
Entrelaza los dedos.
Piensa en Dios.
Ora por mí.
——————-
He soñado tantas veces con sentir
el roce de tus labios con los míos
que imagino el sabor del néctar de tu boca
y el aroma de las flores en tu cuerpo.
Sueño con acariciar tu piel
que no es piel, son pétalos de rosa.
Imagino tus ojos de carbón
que bajo tu fina frente me iluminan
cual estrellas de noches septembrinas
y al cerrarse son dos luceros que se apagan
en el éter infinito del espacio.
Sin el brillo de tus ojos
el aroma de tu cuerpo me enloquece
y me pierdo en el vacío interminable de tu beso.
———————–
Como quisiera mujer
Navegar en tu cuerpo
Naufragar en tu boca
Encender tu sangre
y beber tu sed.
Como quisiera mujer
por las rutas de tu cuerpo
en llamas pasar
cabalgando júbilos
por todos los rumbos
que signe el placer.
Como quisiera mujer
estar maduro de soles
deseoso de arder
y que mi alma se dore
en la alegría de tu ser.
———————
Puedo hacer más fuerte lo que siento,
dejarlo crecer, permitirle que florezca,
romper el silencio que a veces nos aqueja,
e insinuarte con los ojos que me gustas.
Puedo atreverme a respirar junto a tu oído,
atarte a mí haciendo un nudo con las manos,
olvidar que una vez fue otoño
y palpitar con la primavera de tu cuerpo.
Puedo despojarme del miedo, del temor,
llenar el corazón de valentía,
acercar mis labios a los tuyos
y entregarte el alma en un beso.
Puedo mezclarle a mis sueños la esperanza,
reverdecer el horizonte de ilusiones,
desnudarme de secretos e historias pasajeras,
acompañarme contigo y vivir pensando en tí.
——————————
Quise naufragar en las llanuras de tu cuerpo.
Comencé el naufragio en tu seductora boca
impulsado por el delirante rito de los besos.
Me sumergí en el mar y busqué el infinito
descendiendo hacia el sur desde tu cuello.
Veinte desprevenidos marineros y un pulpo
inician el camino, se encuentran dos montañas,
las escalan y en la cima encuentran dos fresas de fuego.
Descubrí en tu estómago la suavidad de finas sedas
pero hasta allí llegó el encanto.
Aunque ya tenía las alas para ir al cielo
no me permitiste llegar a él, siguiendo
«por entre el fuego de tus piernas».
———————————————————–
Estuvimos desempolvando calles
que en otros días recorrimos
y recogimos las huellas de los pasos
con los cuales hicimos los caminos.
Llenamos nuestros ojos de recuerdos
y rehicimos con ellos nuestra historia,
construimos un jardín con las miradas.
Desde allí germinaron los anhelos.
Extraviamos, confundimos las palabras,
hablamos de tus cosas y las mías,
de algo que ocurrió, que pudo suceder,
y sonreímos con alguna frase
que quiso suicidarse en los labios.
Nuestras manos se juntaron
y de manera imprecisa nuestros corazones
recordaron viejas melodías del pasado
y con ellas, ellos danzaron por un rato.
Se posaron tus labios en los míos.
Se posaron mis labios en los tuyos.
Revivimos besos de ayer
y quizá allí nacieron para siempre.
————————–
A veces me detengo a contemplar el mar.
Me parece inmenso, diminuto, eterno y fugaz.
Ocurre que siento en el pecho cosquilleo de alas.
Recuerdo entonces que así es el amor.
También al verlo quisiera atraparlo, tocarlo
E incluso lanzarme y hacer parte de él.
Abrigo entonces la esperanza de viajar con sus olas
Mojar en sus aguas todo mi cuerpo y
Orgulloso gritar que tú eres mi amor.
——————————–
Desde la ventana de mi cuarto
estoy mirando hacia el cielo,
buscando una estrella.
Hay una que brilla en lo alto
y otras que de lejos la observan.
No se que tan lejana se encuentra
si concentrados mis ojos en ella
siento poder atraparla
dirigiendo los brazos en ella.
Mirando hacia el cielo
accede mi mente a los sueños,
desdoblo recuerdos
y en ellos distingo tu cuerpo.
Contemplo tu rostro,
tu suave sonrisa, tus cejas, tus ojos
y sonrío al recordar
tu fascinante manera de hablar.
Me detengo a tratar de comprenderte un poco.
Quizás busco la manera de hacer parte del cristal
por medio del cual tú miras al mundo.
Quizás quiero lanzarme en picada
por uno de los poros de tu cuerpo,
! Cuerpo, anhelado cuerpo ¡
en un viaje sin retorno hacia tu corazón.
Noche, noche oscura.
Maravillosa cascada de cabellos negros
que descienden a tus hombros
y con delicadas puntas
acarician el comienzo de tu espalda.
Siento que estás acercándote.
Podría afirmar que puedo tocarte.
Aún mirando a la estrella
que brilla en lo alto del cielo,
me pregunto que tan lejana te encuentras.
———————————
Cada vez que pueda voy a estornudar
toneladas de gérmenes contagiados de mi amor,
dispuestos ellos a transgredir las normas;
no tendrán en cuenta los tratados,
religión, moral, constitución y leyes
pueden irse al canal de la mancha.
Ellos van a perseguirte.
La oscuridad y el silencio son sus aliados;
en la noche penetrarán en tu cabeza,
todos tus sueños serán conmigo.
El silencio los llevará a tí;
presionarán, perforarán a tu cabeza,
tus pensamientos serán uno con los míos.
Vas a tener una epidemia.
Todos los poros de tu cuerpo,
cada uno de tus pensamientos
estarán invadidos por mí.
Sufrirás de fiebres altas y agudas,
ojos profundos, melancólicos, lejanos,
buscándome en la distancia.
Labios angustiados por la espera.
No te preocupes.
Pronto tus besos serán míos
y en cada abrazo que te de
tendrás a mi corazón palpitando con el tuyo.
—————————————–
En tus ojos los míos.
En tu sonrisa la mía.
En tu boca mis besos,
tantas veces repetidos,
como besos repartidos.
En tus recuerdos no existo.
En tus olvidos he vivido.
(mejor dicho dejé de vivir a tu recuerdo)
En el vertiginoso caudal de tus miradas
estuvieron hilvanando pasos mis palabras.
No existen lágrimas y mucho menos
el recuerdo de mis ojos.
No me amaste.
Mantuviste, sin embargo,
mis huellas en tus manos.
Aún saben a sal mis palabras
cuando digo sexo y recuerdo
tantos caminos descubiertos en tu cuerpo.
Me miras y presiento tu retorno.
Por qué llego siempre tarde a tu regreso?
Mi palabra se acerca a tu oído
y no me escuchas.
De qué sirve entonces que me mires?
Pronto vas a sentir mi ausencia,
cuando mis ojos no respondan a los tuyos
y mis oídos no sientan más el eco de tus pasos.
Seré navegante y náufrago,
astronauta o aviador y estaré perdido en el espacio.
Ya no importa.
La espera ha sido demasiado extensa.
Me cansé de alucinar.
Ya no estoy en donde tú pretendes encontrarme.
————————————-
La luna extiende sus piernas
sobre la larga llanura,
se baña con tierra y abusa sexualmente
de los árboles, poseyéndolos desde las ramas.
Se mece sobre una hamaca de musgos
y atropella desesperada las rocas
de las grandes montañas.
Desciende sobre las laderas
y se somete voluntariamente
para dar versión libre y espontánea
a las ranas, en las lagunas,
mientras observa su propio brillo en el agua.
Salta como un felino
y se cuelga de una ventana
para contemplar la paz
perpetuada en dos cuerpos
que aceleran su ritmo cardíaco
mediante convulsiones mutuas
sobre sábanas que lloran sudor.
———————-
He tenido noches de párpados abiertos,
soñando despierto por estar contigo.
He querido escapar a la gravedad
y volar directo hacia tu cuarto,
atravesar las paredes como un fantasma,
sentarme en el borde de tu cama
y observar en silencio tu respiración tranquila.
Poder tener tu cara, tu cabello, tus labios, tus mejillas
ahí tan cerca como para extender mi mano y tocarlos.
He querido y quisiera atreverme a irrumpir en tu vida
como un tornado de líneas de colores,
de círculos, óvalos y rectángulos concéntricos
para arrastrarte a un imaginario mundo
donde sueños, fantasías y deseos se cumplen,
entonces dejar de ser la luna y el lobo,
para contemplarnos el uno al otro
tan sinceramente como lo hacen las almas
y tener luego el placer de saber que nuestros cuerpos
están ahí para hacer sublime el momento.
He sentido que a los dos nos une, qué se yo ¡ …
Cualquier cosa.
Te amo
Te amo.
Sin sacrificios ni demoras.
Mi amor por tí es inestable y volátil,
como la lluvia congelada en el cielo,
que ha de caer, que ha de irse.
Te amo.
Nada en mí te pertenece.
Ni los besos que te doy.
Ni los versos que te escribo.
Ni la caricia de mi mano palpitando en tu rostro.
Y mucho menos mis antojos.
Te amo.
Sin que mis ojos naufraguen en tu rostro.
No es por siempre,
si apenas viviré decenios,
además, por siempre es mucho tiempo.
Te amo.
He aprendido a odiarte.
Me haces falta.
No he de buscarte.
Te amo.
Eso dice el extraño
que encuentro en el espejo
viéndome con ojos de asustado.
——————–
Tú caminas, te detienes y reanudas tus pasos.
Miras, parpadeas – Mariposas aletean – y talvez lees.
Piensas, ríes sola, enmudeces y continúas.
Cruzas la calle, un pie, el otro y el andén es tuyo.
Tus pasos se repiten.
Alguien te sigue.
Pero tú vas con demasiada prisa
para ver el sol que brilla en tu espalda.
El aliento que pudo posarse en tu cuello
muere en donde dejaste tu recuerdo.
Los pasos que reafirmaron tus huellas
ya no las encuentran.
Muy pronto aquellos ojos que te observan
dejarán de ver tu cuerpo,
cuando gires en la esquina.
Apenas eres una extraña en la calle.
Compartes la acera con mucha gente.
Alguien te amo en ese instante
y ahora está pensando en tí.
Tu recuerdo vive en su memoria.
Mañana saldrá a buscarte.
De seguro va a encontrarte
en otra extraña con quien repetirá tu historia.
—————————–
La vi una vez.
Percibí la frescura de su voz.
Ahora estoy hasta el cuello
de tanto pensarla.
Cualquier día de estos
voy a tomar el teléfono
marcar a su casa,
y recitarle unos versos.
No se si me entienda.
O debería decir
no se si se encuentre.
La vi otra vez.
Supe entonces
que aquel olor a bosque virgen
fue amor a primera vista.
————————-
Supongamos.
Adán corre por el campo.
Llega a un arroyo. Salta.
Se impulsa con más fuerza.
Reconoce a Eva.
Continúa.
Supongamos.
Eva observa un árbol.
Extiende su brazo hacia una fruta.
La retiene en su mano.
Piensa en comerla.
Supongamos.
Una manada de chimpancés.
Juegan a limpiar su cuerpo de las pulgas.
Miran a Eva con una fruta.
y a Adán que viene con prisa.
Supongamos.
Adán mira tiernamente a Eva.
Le da un beso en la mejilla.
Toma sus manos.
Le habla al oído – Hipoglicemia –
Supongamos.
Eva lanza la manzana.
Golpea a un chimpancé.
Este toma la fruta.
La consume.
Supongamos.
Eva y Adán viven en el paraíso.
Los Chimpancés dominan el mundo
Y GRACIAS…
En una esquina cualquiera, una cualquiera
cruza sus piernas completamente desnudas.
Un carro atraviesa rápidamente la calle
mientras el conductor piensa en el próximo cruce
y hace un gesto viendo a la mujer y sus muslos.
El portero de un hotel de cinco estrellas
mira de reojo y sonríe plenamente
cuando entran con pasos ligeros cuatro modelos
que lucen elegantes minifaldas.
Recuerda a su novia y corre a atender un cliente.
Sentados en un parque dos vendedores ambulantes
observan muy concentrados a un grupo de colegialas
quienes lucen faldas a cuadros y blusas blancas.
Se miran, mencionan un par de comentarios
y se levantan para seguir con sus ventas.
Una manada de perros comparte una carrera
persiguiendo el mismo botín.
Ladran amistosamente y aúllan:
Jamás será suficiente.
Todo es lo mismo
Marcela
Te supongo desnuda
cuan largas son tus piernas
y extensos tus brazos
recostada en la cama
Las pestañas enlazadas
ocultando el encuentro de tus párpados.
Tus labios esperando el beso
creyendo en la cercanía de mi boca.
Te supongo desnuda
respirando más aprisa,
tus senos que suben y bajan,
el oxígeno entra y sale a tus pulmones.
No olvidaré tu ombligo,
estoy completamente seguro,
tampoco a tu cintura,
ni la delgadez de tu cuerpo.
Tu cadera, impulsará tu deseo
para levantar tu cuerpo
y encontrar en mí
la espada que no hiere.
Te supongo desnuda.
Un triángulo oscuro, crespo,
guardián de tu escondido tesoro,
lo protegen, vellos suaves y sedosos.
Cuan largas tus piernas,
tus rodillas quieren izarce,
ahora tienes los pies cruzados
esperas a mi cuerpo para abrirlos.
—————————–
Habría un milagro en tu voz si me dijeras Amor.
A mis oídos sordos
————
De tus días en mi casa
De mis días en tu cama
queda la puerta abierta
y el sudor sobre las sábanas
El rosal que sembraste en el jardín
con sus pétalos y espinas.
Mis heridas.
Estás indecisa.
El mar va. Viene.
Se detiene en la playa.
Nunca sigue. Siempre vuelve.
La palmera lo observa.
Se inclina, adelante, atrás.
En sus ramas muere el beso
que al mar quisiera dar.
Tus amores te perturban.
Ella lo sabe muy bien.
Solo que a veces lo olvida.
No puede ir al mar
Su destino es la espera.
El también lo sabe.
Aceptar el beso de sus ramas
es inundar la playa
y acabar con la palmera.
Tu vida es un caos.
Estaba solo Dios.
El contra todo.
Tomo la decisión correcta.
Ahora tenemos el mundo.
No sabes que esperar.
Traes la mano abierta.
Tu cabello se niega a la caricia.
Un nudo en la garganta
Y quizás el oído sordo.
Sabes que necesitas tomar una decisión.
El camino está.
Llega a donde tú quieres ir.
Son muchas las maneras
De encontrar la felicidad.
Generar un cambio radical en tu vida.
La abeja no sabe si la fruta o la flor.
El jugoso néctar o el delicioso dulce.
Y mientras piensa
la fruta puede caer
O marchitarse la flor.
Sin embargo no te encuentras.
Estás frente al espejo.
Te miras y sonríes.
La sonrisa tiembla
y otra vez no estás.
En cambio yo.
Traigo un témpano de hielo
en la parte izquierda de mi caja torácica.
Tanto frío me atormenta.
Quizás es la soledad o el miedo al compromiso.
Todo gira, todo gira nada queda,
Así es mi vida.
Mi dolor arde como punta de iceberg
penetra como frío de nieve
y no se cuando va a parar.
Suicidio
Seguramente algún día despertará mi dolor
En una silla tomando cerveza; Ya ebrio.
Le diré a mi sombra regada en el piso.
Le hablaré de este inmenso amor.
Algún día. En una mañana
De ese día cualquiera.
No recordarás a esta sombra oscura
Que quiere hacerte el amor
Habré decidido el suicidio
Para olvidarme del sol
Y una cuchilla habrá roto la vena
Por donde saldrá mi calor.
Tú mirarás el futuro.
Quizás la noticia aparezca
En un diario local
No recordarás lo que no sucedió.
———————–
Mi poesía eres tú.
También mi dolor.
Igual la lágrima que oculto
En el corazón
———————–
La palabra surge temerosa.
Nada. Pedalea. Corre. Vuela.
Teme por completo a la sordera.
Acabo de decirlo.
No puedo creer mi valentía.
Ya escuchaste.
Confieso que me gustas.
Un Poquito no Más
Hace calor aquí en mi cama.
Estoy solo y no puedo llamarte.
Eso me pasa a veces.
Me es prohibido tu cuerpo.
Me es negada tu voz.
Sabes de mi gusto por tu rostro.
De mi ansiedad por besarte.
Del dolor de tus ausencias.
Y en el fondo, sin quererlo,
Sabes de mi amor.
———-
Me desespera la noche cuando tu ausencia es conmigo.
Marcela II
Me gustas.
Fue sencillo saberlo.
Estar a tu lado, escucharte.
Ver como se expande una sonrisa en tu rostro.
Tus ojos. Son encantadores tus ojos
Me gustas.
Debe ser fácil notarlo.
Mira como sigo tus pasos.
Te hablo sin descanso y
Te escucho con paciencia.
Me gustan
El color de tu piel, tu perfume.
Tus mejillas, tus labios, tus cejas, todo tu rostro.
Tu cabello y como cae a tus hombros.
Tus manos, incluyendo tus dedos.
Me gustan
Tu voz y la suavidad de tus frases.
Tus brazos siguiendo a tus hombros.
Ah ¡ y si supiera de tu ombligo
con seguridad va a gustarme.
Me gustan
Todas las cosas que haces,
sin embargo,
Lo que más me gusta de tí
es cuando pronuncias mi nombre.
Entregado
Dejo las armas.
Retiro las trampas.
Abro las rejas
o mejor,
Echo abajo todos los muros.
No puertas. No ventanas.
Puedes entrar y salir a tu antojo.
No voy a darte las llaves.
He dejado todo sin aldabas.
Ni cerraduras. Ni candados.
Ni entradas secretas.
No he llevado diario
Están todas mis cosas escritas
para que puedas leerlas.
En mis manos puedes ver mi futuro.
Mi corazón habla del pasado
con sobrada experiencia.
Si piensas en descubrir mi presente
Mi presente está en mis ojos.
Míralos, se apagan y se prenden
como velas en la noche
con el frío y con el fuego.
En la sala está mi corazón
con tu nombre escrito en él.
Voy a amarte,
sin temores ni reproches.
sin soñar con la victoria
sin pensar en la derrota.
Conquista
En pos de tí
he roto algunos vidrios.
Saltado un par de muros
y soltado la rienda de mis versos.
Cayeron los vidrios.
La ventana abierta.
Y llego como el frío de la noche
intempestivamente.
El muro demasiado alto
cayó fácilmente.
Una soga, un túnel; no se.
El muro quedó atrás.
Cuáles versos? dijo el marinero.
Y las olas siguieron
conquistando tierra.
Uniendo arena con sal
Costumbre
Aunque no te importe, estoy triste.
Triste de tanta soledad contigo.
De caminar a tu lado y no sentirte
De despertarme, verte y seguir durmiendo.
Ya abandoné el viejo empeño
De querer vivir por siempre,
De sienes plateadas
Y atardeceres en tu compañía.
Aunque no te importe, estoy triste.
Hay abono en mis raíces
Lluvia, agua en mis hojas
Pero no hay flores en mi cuerpo.
La otrora fragancia encantadora
Y caricia de pétalo de rosa
Están ahí pero no existen.
Solo queda la costumbre y
Una soledad muy triste.
——————
No se de qué estación vienes.
Estás aquí en mi casa, en mi cama.
Y aunque no he cambiado de casa ni de cama,
Solo ahora que estás Tú;
Puedo asegurar que este es mi hogar.
——————
Mañana voy a despertar contigo.
Despertar contigo no es exacto.
Mejor digo voy a estar a tu lado en la mañana
A ver tu rostro desde temprana hora
A reconocer tu sonrisa,
La sonrisa que te queda
Después de un bello sueño.
Estás Hecha de Pan
Con tu nombre puedo regar el campo
Llevar semillas nuevas y sembrarlas
Y verla germinar luego en bellas flores.
Con tu sonrisa construyo la tarde
Separo para la noche la luna
Y traigo brisa fresca con el olor a mar.
Voy a despertar la mañana con tu voz
A poner el sol en su sitio
Y llevar con tu palabra, el amor a mi corazón.
Luna Mágica
Hablar de ti.
Niego a la palabra tu existencia.
Mis ojos me delatan.
La ansiedad en mis manos me deja en evidencia.
Entonces aparecen delatores
los versos que surgen de la boca.
Recitados en tu nombre
No decir tu nombre.
Estoy enamorado de la luna.
De una sirena encantadora.
Del hechizo de una hada.
De un recuerdo,
de un sentimiento lejano.
Estoy enamorado y
No voy a confesar tu nombre.
Serás mi más grande secreto.
No permitir que un pensamiento llegue a tocarte.
Las preguntas vienen.
A quién son esos versos.
Por quién todos los suspiros.
Siempre, siempre canciones de amor.
Esperarte.
Se que vendrás cualquier día.
En una mañana de ese día cualquiera
veré yo tu cuerpo en mi cuarto.
Será mañana en otro mundo.
Seremos uno, uno solo
Cuando llegué a conocerte.
Talvez solo talvez.
Despertando En Tu Nombre
Suelo despertar y buscarte en mis cobijas.
No te encuentro. Mi cama está vacía sin tí.
El teléfono se ve tentador junto a la cama.
Mejor busco un tesoro bajo la almohada,
una foto que robé hace poco de tu casa.
Amaneces siempre en mi mente. Viva imagen.
Eres un pensamiento refrescante. Unico.
Disfruto imaginarte, en ese instante,
en el momento en que te levantas de tu cama,
aún con las pestañas enlazadas.
Casi listo para salir, frente al espejo.
Cómo no sonreír, si te recuerdo en mis ojos.
Y brillan. Y sonrío. Y te busco en mis manos.
Se me va a hacer tarde. Pero no importa.
Unos pocos minutos, esperando el momento
para suponer tu compañía en tan pequeño espacio.
Voy a toda prisa, hacia el trabajo.
La gente, me confundo, y estoy en medio de todos.
En cada rostro, descubro un parecido con el tuyo.
Tu cuerpo y tu cabello, de pronto, repetidos.
No eso no pasa. Eres Tú solo Tú, en mi mundo.
—————————-
Te sigo para apreciar tu rostro,
verte reír y disfrutar tu sonrisa.
Te llamo para palpar tu palabra,
escucharte hablar y besar tu voz.
Te pienso para traer tu recuerdo,
fortalecer mi memoria y soñarte.
Te amo. Dije un día.
Hoy lo repito en silencio
para que mi corazón no lo olvide.
No Se Decir Tu Nombre
Ausencia de Ti. Escribió el Poeta.
Seguí leyendo el poema y terminé tranquilo.
Un par de días, lejos, sin verte
Y el poema toma sentido en mi corazón.
Necesidad de ti. Decía el verso.
Pero se perdió en la memoria, con el tiempo.
Precisamente él, el tiempo me detiene,
Y me obliga a buscarte en mi memoria.
La música en la radio habla de amor
La escucho y fácilmente me comprime el corazón.
Tú. Soñada, imaginada en cada canción.
Yo. Recreando las historias. Protagonistas Tú y Yo.
Me supongo donde estás, para buscarte.
Encontrarte y complacerme en tus ojos.
Seguirte, confundiendo huellas y caminos.
Todo para vivir siendo tu amante y tu cómplice.
————————
Se que dudas y te alejas con temor.
Piensas en mí y quieres ocuparte en algo.
Oyes el teléfono, esperas que se caiga la llamada.
Me oyes, no me dejas consentirte.
Sin embargo, se con seguridad plena de tu amor.
Verso, Clima Fértil
El viento en los árboles,
es la música jugando a carnaval, a fiesta,
a conquistar tu oído con su risa.
Una tarde soleada.
El sol hablando con su luz,
despertando todos los sueños
para besar tu rostro con su calor.
Llueve, desesperadamente llueve.
La lluvia te persigue con sus lágrimas,
para humedecer tu cuerpo.
para acariciarte toda desde el cielo.
Escribo. Dejo al azar mis versos.
A ver si te encuentran,
a ver si te besan con su canto,
si te acarician con sus letras
Enamorado Sin Saberlo
Ayer, no se de cuántos años hablaba tu cédula,
hoy traes unos días más entre tus crespos,
sin embargo no importa.
Para mis adentros no existe el tiempo en tu cuerpo
porque siempre querré hacer míos a tus gestos,
igual a tu palabra; canción de amor en el teléfono.
Pareciera terminar la noche en un instante
y no encontrar amanecer ni día, ni sol.
Tengo que irme siempre, solitario sin tus besos,
sabiendo que tus manos se encuentran
ocultas en los bolsillos de tu chaqueta.
Ayer, no se de cuántos años hablaba tu cédula,
esta mañana viaja el pez hacia la red,
la pesca ha empezado, tu voz en mi oído,
conquistando fácilmente mis palabras
que salen de mi boca con el aroma de tu cuerpo
con el sonido de tus voces.
Y te quiero
Un poco más que ayer
cuando no existía tu cédula.
———————————————————————-
Cómo saber de tí sin preguntar,
aún no tengo respuesta para eso.
Sigo aquí con la duda,
no se a dónde vas ni con quién.
——————————————————————-
Para no dormir tu sueño
En esta tortuosa calma,
Voy a suspirar silencio
Mientras muere la tarde.
Cuando la noche en 4 esquinas
Se me acerque con su ruido contagioso
A refrescar con su brumosa espuma
Este silencio absurdo. Solo voy a callar.
Tú En Mi Jardín
Voy a orar, para pedirle a Dios,
el color del gusto de tus ojos,
la medida exacta de tu abrazo,
la compañía diaria en tus cosas
y el silencio mutuo antes del sueño.
Ruego la fortuna me conceda,
tu sonrisa alegrando los momentos,
tu caminar pausado y tranquilo,
tu pensamiento cuando trabajas concentrada
y tu mirada desprevenida en la calle.
Voy a orar, para pedirle a Dios
por tu mano ofreciendo una caricia,
por tu voz despertando mi alegría,
por tu piel y el color de tu cabello
porque me sorprenda tu visita.
Ruego la fortuna me conceda
el tiempo con sus mágicos momentos,
para emerger tu cuerpo de mi sueño
sin que me duela tu lejana compañía.
Solo A Tu Lado
Mi duda comienza en tu palabra que demora,
en tu silencio que se agita con el mío
preguntando, entonces, por el brillo de mis ojos
y termina ahí, en tu sonrisa despertando mi alegría.
Mi temor es un apéndice de la duda en tus ojos,
cuando miras convencida hacia otros horizontes,
y no me notas, no sientes mi presencia a tu lado,
pero termina, al sentir tus manos exigiendo
seguridad en un abrazo con las mías.
Cómplices
Voy a asentir con vehemencia tus ideas
A seguir sin cuestionar todos tus juegos,
A consentir a tu sonrisa misteriosa
Con mi silencio, sin dudas ni reproches.
Voy a participar de tus gustos,
De tus huídas fugaces del mundo,
De tu mágica imaginación en cada sueño,
Igual voy a aprobar tu risa y tu enojo.
Voy a votar por tu futuro,
A apostar por cada una de tus metas,
Porque sigas adelante con tu empeño,
Porque puedas tener el futuro que deseas.
Puedo ser la vela de tu barco, o tu barco mismo,
El faro que te guíe o la playa que te apoye en tierra.
Puedo ser la palabra que exprese tus ideas
O la idea misma desbordada en tus palabras.
Pido Perdón
Dije Te Amo.
Amor corresponde a fiesta,
a tarde alegre bordada de sueño.
Transparencia en lo ofrecido por las manos,
manos dispuestas y entregadas sin temor.
Diario de a bordo,
escrito en un rostro tranquilo
por una sonrisa floreciendo del corazón.
Dije Te Amo, cierto?
Sin embargo, apago tu fiesta,
dejo preocupación en tu rostro,
soberbia en tu voz y furia en tus ojos
con lo que ofrecen mis manos.
Igual, obligo a tu sonrisa a ocultarse
en un gesto de enojo.
Te Amo.
Puedo repetirlo mil veces,
y saber que no estoy mintiéndote.
También puedo decir Perdón
por no ser el mundo tranquilo
en el cual vengas tú a vivir,
en donde dejes emerger la alegría
que surge espontáneamente de tu corazón.
Te amo.
Y todos los días intento estar ahí,
Participando de tu universo,
Siendo dúctil, flexible a tus amaneceres caprichosos,
Permitiéndote tantas lunas, como noches quieran tus ojos.
Ebrio Por Amor
Estuvo sentado en la silla de un parque,
ebrio, un poco de licor, otro poco de licor,
confundía el brillo de las estrellas
con la luz de algún avión.
Pensaba en el mejor regalo de amor.
Una palabra; entonces debería ser mágica.
Un verso; demasiado corto, muy poco extenso.
La poesía completa; y el poeta dónde está.
Se levantó más ebrio que al comienzo.
Buscó el camino y siguió las huellas.
Jamás la encontró, se perdió en el asfalto.
Durmió después del suicidio.
el afilado acero,
la fría indiferencia.
El que lo olvida,
ella que deja de existir.
Un ebrio en un parque.
No quiero saber por qué.
El espacio es una sombra azul zumbando como tormenta de nieve sobre los pesados ojos en medio del sueño.
Tú surges repentina desde la hierba
—–
Sangra frío y la mañana cae: se dilata
se somete generosa, cae inmersa en el ruido.
Voy, entonces, sonriendo, soportando el beso.
El mismo beso que te hubiera dado anoche
cuando eras aún más lejana que hoy.
Y mis tardes dedicadas a tu nombre
La primera letra empieza un pensamiento
Las otras son caudal, río, hecatombe.
Luego versos sueltos, manos libres
dedos ágiles desprendiendo letras en la hoja.
No pretendo soportar la noche
sumergirme solitario en las cobijas
No. No voy a hacerlo. Libera los espacios,
sobre todo uno, uno a tu lado en tu cama.
Ahí espero dormir esta noche,
para guardar tu sueño junto a mi dicha.
Sabes algo,
Mis poesías se están quedando en verso libre,
En la boca excitando besos que no existen.
Quizá, y ojalá sea solo esto, me sucedan estas cosas
Porque aunque eres la musa y la palabra misma
No te sientas a mi lado, no buscas en mis libros,
Dejas pasar el tiempo y no me escuchas.
Quizá, y ojalá sea solo esto, no plasmo en papel
El verso sugerente y la palabra que respiro
Porque no tiene sentido la expresión del alma
Si solo va a quedarse en eso, en verso.
Lo mejor sería verte aquí hurgando entre mis cosas
Descubriendo que las ojeras y el trasnocho
Fueron dedicados a componer para ti
Tres o cuatro líneas para simplemente
Decir que te quiero.
Quizá sea solo por eso.
Todos los extremos son malos.
Más aún cuando tú estás en uno
y mi cuerpo se distrae en el otro
Buscando puentes en donde no existen
———————–
La noche me aterra.
Llega con furia de grilletes
Somete bajo brutalidad extrema
La palabra que acuña mi derrota.
Apenas emerge de mi boca
Ella la aprisiona en su sombra
La valentía no es infiel
Pero muere en su intento de batalla
No la veo hace tiempo
pero aquí todo se hace en su nombre
Incluso este temor que me sacude
cuando pierdo el hilo de mi prosa
La palabra, mis miedos y mi noche
están atados a su furia
pariendo el silencio que le niegan
muriendo de silencio en mis adentros.
Las extensas latitudes del universo
son apenas una diminuta ventana a mis ojos
todo, absolutamente todo el universo
es un pequeño presagio de la vida.
La vida es la montaña en mi camino,
ni siquiera es el camino mismo
porque siempre lo recorro
y la veo gigante ante mis pasos.
Mis pasos se someten sin descanso
van con prisa o simplemente se detienen
y recorren cada curva, cada calle
buscando el destino de mi viaje
Mi viaje eres tú.
Todo se confabula.
El universo, la vida y mis pasos
para hacer de tu vida mi camino y seguirte hasta la muerte
Vienes a mí. No para consentir mi dicha o conocer mis nuevos ojos.
Estás aquí porque se te perdió un pendiente el otro día que estuviste en mi cuarto.
Ya lo encontraste y te vas. Ni siquiera escuchaste a mis manos aullar por una caricia.
Tampoco soportaste mi mirada, eso porque tuviste que verme a los ojos.
Cuando pasará; mi amor sucumbirá primero que tus dudas, quién sabe.
Solo están mi constante deseo por enseñarte mi universo
Y tu interminable temor por ceder al sentimiento de tu corazón
Por ahora son dos puntos irreconciliables; tu temor y mi deseo.
A dónde irá mi amor cuando caiga herido de muerte por la espera
Y se deje llevar al olvido por los pesados días que me llegan. Nadie sabe.
Hay muerte para tus dudas, caerán vencidas un día,
Vendrás entonces a mí a renacer desde el amor de mi corazón. Nadie sabe.
Porque se me antoja pensar en tu rostro y sonreír imaginando tus ojos
A veces siento que existes aquí, para estar con tu majísimo encantando el universo.
Tú. Siendo la única razón por la cual el sol ilumina en la mañana el día,
Ríes y caminas con prisa o callas y simplemente te detienes a reconocer el mundo
Intentando a veces estar un poco aquí, otro poco allá, solo para compartir tu felicidad.
Claro, estás aquí, a mi lado, solo porque ahora cada palabra que pienso lleva un poco de tí
Incluso cuando siento que el mundo gira solo y no parece tener fin.
A veces solo quisiera compartir un poco de tu palabra para internarme en tu felicidad
.. Todas las cosas que me pertenecen ya no tienen dueño. Ahora les pertenezco y toda paciencia derivada de mí es para mantenerlas.
Soy el hoyo absurdo que se somete para llenarse nunca y estar vacío siempre.
________________________________________________
De las calles me llegan
El ruido y el frío de la noche
La misma cama, el viejo color,
El peso del techo duerme en las paredes.
Todo me persigue en el oído.
El carro cruzando con prisa
Lleva un dolor de lluvia sin trueno,
Abandono de amantes se escucha en su llanto.
Heladas de luna pernoctando en mi cuerpo
El vidrio no puede, cede el paso al clima.
Se sienten el témpano de hielo en el mendigo
La pesadez de la sombra que trabaja en la esquina
De las calles me llegan
El ruido y el frío de la noche.
De nada sirve. El vidrio mantiene opaco el color.
Es así como miro a la vida.
________________________________________________
Tú. Tus periferias y tu olvido.
Surgen tus formas difusas en el horizonte
Se me pierden los contornos de tu cuerpo
El mundo se contrae o se expande
Según te alejas y te acercas.
No hay distancia exacta
O medida para tomar las diferencias.
Si te vas y no vuelves
Si te quedas y no te tengo
Eres la dicha en mis ojos
Tu sonrisa se expande en tu rostro
Mi corazón es ancho y eterno
El universo un punto diminuto.
No están tu risa ni tus ojos
El clima estéril. Árida la tierra.
El universo es ancho y eterno
Mi corazón un punto diminuto.
________________________________________________
El mundo hace hielo con el alma de algunos
Los invita a un abismo de calles ciegas
Les deja, entonces, escarcha en los ojos
Por turnos les miente con cebada y levadura.
Viven de mantenerse firmes en el asfalto
Al cansancio ven sometidas sus piernas
Caen, desprevenidos. Se les escapa la vida.
Murieron para la dignidad y el orgullo.
Se les nota la duda en el rostro
El caminar tranquilo de otros días
Es un transitar nervioso y pesado
Por estos tiempos en que perdieron la noche y el día.
¿A dónde van?
Quizá allá los siguen mis ojos
Cuando se me ocurre perderme
En el vacío de mis ebriedades extremas
________________________________________________
Somos amigos
Lo supe al reconocerme en tus letras.
El amarillo de la r, el rojo de la z.
Medida y proporción en cada uno de tus versos.
Somos un poco parecidos.
Tú más que yo, yo más que tú.
Tus relatos y los míos se comparten
El uno con el otro revuelve sus historias.
Las mayúsculas derivando diferencias
Los puntos y las comas son la pausa
Un baile, una danza. Tus letras y las mías,
Sostenidas en el acento, en la vocal y la tilde.
Somos amigos.
Está escrito en el corazón que grita
Cuando leo tus historias reclamando.
Se lee en el corazón que calla
Al escribir mis historias pasajeras.
______________________________________
Hoy no se sabe a quién le duelen los muertos.
Son muchos los que caen, de manera diferente.
En bloque como torres en cartas de naipe.
Uno a uno como hojas de los árboles en otoño.
Mueren selectivamente. Ataques dirigidos.
Una bomba explota a dos calles de mi casa.
Al otro lado del mundo un avión suelta sus misiles.
Una familia duerme asesinada por desconocidos.
El fondo monetario exige austeridad.
Desempleados por miles son lanzados a la calle.
Impuestos a todos los servicios. – Restringir los aumentos –
Menores ingresos, más gastos. Mayores costos, menores accesos.
Hoy no se sabe a quién le duelen los muertos.
Los terroristas no los sienten, los economistas tampoco.
Los primeros títeres de la industria de las armas.
Los segundos títeres del poder económico.
A mí tampoco me duelen los difuntos.
Callan mi grito con fútbol y televisión.
Tapan mi boca con queso, vino y pan
Cada vez son más
Algún día ha de tocarme.
Mantener la línea abierta
La conexión estable y sostenida
Reconocerlos íntimamente por su nombre
Estar pendientes de leer a cada uno.
Turno para hablar o escribir
– lo último es más exacto –
Un susurro, un saludo con cariño
Paciencia, dedos quietos, la sala en silencio.
Elogios, comentarios, atrevimientos
La confesión de una mente hecha verso
El corazón, un sentimiento manifiesto
Todo compartido en la sala a los amigos.
Alguien se cae y vuelve al momento
Se asignan turnos y se avisa al cederlos
Un amigo llega y despierta en todos entusiasmos
Un nuevo miembro se acepta y abriga con cariño.
Soy de los nuevos y los viejos
Alguien a quien reconocen por un seudónimo
Un nombre que es el rostro de mis escritos.
Todos y cada uno entregamos en la sala
El sudor, el aroma que nos deja el esfuerzo
Por participar y concederle corazón al grupo.
Voy a olvidarte.
Convertida en un recuerdo
Tu existencia en mi vida
Pasa de ser momento y mágica instancia
A recuerdo y diario de pretéritos caminos.
Estás, es evidente
Existes y no se niega tu presencia
Ocurre que tu estadía en mí es de viejos tiempos
Un pasado que me dice de donde vengo.
Se nota fácilmente en los ojos
Se percibe sensiblemente en mi aliento
Viejas historias, lunas de pasadas noches
Me convirtieron en un nuevo hombre.
Efectivamente, el pasado confluye en mis ojos
Mi palabra trae en cada letra recuerdo de esos pasos
Solo que el mañana al igual que el presente
No tiene en cuenta tu presencia,
No te considera para mis nuevos viajes.
Los lunes, te quiero un poco,
Pero los martes te quiero más.
Los miércoles hay un amor extenso por la espera
Que me hace suponer que el jueves viene ya.
Te amo melancólica y taciturnamente los jueves
Que es cuando ya puedo sentir el aroma de viernes.
El viernes estoy seguro de verte,
Escaparnos a un café o salir a cenar.
Los viernes te amo tanto como el fin de semana,
Aunque el sábado me despierto entre alegre y confundido,
Lo segundo por no despertar contigo
Lo primero porque apenas la noche anterior
Estaba embriagado de tu compañía
Y disfrutando de tu fascinante sonrisa.
El domingo tiene la nostalgia y el magicismo del sábado
Son dos días tan iguales, separados apenas
Por el beso de buenas noches
Y por el abrazo que nos damos
Cuando decimos te veo mañana,
Pasaré por ti para salir a soñar.
En tus sueños soy el fuego y tú la hierba seca
Uniéndose, ardiendo juntos; llamas vivas
Para luego dormir eternamente en las cenizas.
Y suspiras. Sonríes en silencio
Tu mano se apresura hacia los labios,
Dejas en los dedos el beso
Y mejor quisieras sembrarlo en mi boca.
El mundo es pequeño para tu dicha
Estás haciendo una cabaña en el campo.
Ya tienes el bosque, el aroma a árboles
Todo confluye alrededor de tu fantasía.
La luz se atreve a filtrarse en tu cuarto
Tu mano la sigue por todo tu cuerpo.
Había luz en tu rostro, ahí querías la caricia
Y tu mano la sigue hasta los hombros.
Te estás volviendo arena. Y tiembla.
Tiembla la arena con tus manos
Que demoran en llegar a la cintura.
Amaste las fresas. Las viste crecer.
Juntaste las montañas,
Y en un roce aparece en ti el infinito
Para regarse como río hacia tus piernas.
Estás abierta a la noche del gozo
Tus manos reconocen a tus piernas
Un poco buscas el techo de tu cuarto, con tu cuerpo.
Piensas en un abrazo y mis manos apretándote.
Hay un manantial que no cesa,
Te anega y te desborda,
Las manos sudorosas
Tersura en tus muslos.
Es suave y se repliega tu vello
En la punta de tus dedos.
Y la mano atrapa temblorosa
La boca del río que te baña
Y lo tapas con tus dedos.
Y tu mano suda,
Tus dedos salen y entran
Reconoces los secretos que ocultas.
La gruta explota en un río.
Vino blanco derramado en tus piernas
Gimes y tiemblas de palparte por dentro.
Te levantas extasiada de la cama
Fue tuyo mi cuerpo en tu sueño
Fue mío tu cuerpo en mi sueño.
Hubiera querido ser sombra, estar ahí
Siguiendo a tus manos con mi boca.
——
Te amo.
Presiento tu muerte.
De tanto amor hay un crimen en cada caricia
La tierra gira.
Se deforma tu cuerpo,
la absorción, el tironeo,
el espectáculo de tu amor.
Carne.
Horizontalmente me dispongo a chupar
El pudor es una lejana leyenda
Te aceleras en espasmos de ira,
el momento exacto de tus sollozos.
No existe balanza
el equilibrio no llega a ser coagulo
es ni siquiera una ofrenda en tu espejo.
He decidido amarte,
Mi soledad es una bandera de cruzadas.
Te iza y condecora en su condena.
Soy profeta
y te desmoronas en mi avidez
Mi cruz te devora y caes.
Estás repetida, infinita, etérea
siempre eres la única virgen que tiene tu ser.
—-
A veces olvidamos regresar a la caricia
al primer momento, antes del éxtasis pleno.
No es un viaje y esta definición la olvidamos,
esto es apenas una vuelta repetida muchas veces.
Tu beso de hoy, más profundo y pronunciado
debería tener la experiencia de antaño
cuando aún a escondidas y en silencio
prefería lo vago de un momento a la extensión de la noche.
Es claro, no eres la misma y yo he cambiado.
Mi corazón no migra sensaciones. Evoluciona.
Tu adultez no posterga emociones. Las conserva.
Eso mismo es igual de cierto al revés.
Entonces, ahora que te miro tan lejana
y me pierdo en la confusión de días repetidos
me supongo debo emprender el viaje de regreso
a los días, cuando tu voz y tu alegría eran mi hogar.
————
Para ser siameses,
La guerra y la paz
Tienen diferencias.
.
Triste es,
No poderlas separar.
—
Esta mañana cae el sol
Nadie toca la dicha
Lo único cierto en esta sangritud
Es la inexistencia del amor.
Confesiones. Sin talento ni dolor.
Padre, el pecado viene a mí
Placeres y dicha por mi cuerpo,
Esta convicción de que me vuelve a pasar
Vengan a mí los deseos
las necesidades de otros,
esos corazones ávidos de desesperación.
El sentimiento no es siquiera pasión.
Vengan, pierdan su tiempo
Ya amo, desde hace milenios
La facilidad con que el universo me deja
Las pasiones secretas, de los amores prohibidos.
Vengan.
Hace tiempo fue conquistado mi amor
por una sin razón desventura,
el acto impúdico de traicionar al corazón.
No creas mis letras
Tampoco mi palabra viva.
Mueren todos los días – letras y vida –
Igual, ni letras, ni vida – a nadie le importa –
esta triste cobardía, esta impúdica valentía.
.—
Una pareja hace el amor en una esquina.
La esquina se va. No soporta el aburrimiento
de dos cuerpos que no transpiran sexo.
La esquina vacía, la calle para ellos solos.
Apenas si se mueven las ingles y ellos respiran sin pausas.
La calle no se atreve a moverse,
sin embargo levanta el asfalto
y evita el contacto con esa piel
que no reconoce su propio coito.
Dos cuerpos se mueren
intentan contonear sus caderas
para exprimirse un poco de su propio sexo.
La tierra los recibe. Los acepta.
La madre tierra es como todas las madres,
capaz de soportar en su seno un par imbéciles
corrompiendo el apetito sexual
Te he visto repetida entre mis cosas,
parece que ellas te nombraran,
te veo de perfil dibujada en mis apuntes,
sonriendo tiernamente en el espejo.
Te he visto repetida entre mis cosas,
parece que ellas te nombraran,
te veo de perfil dibujada en mis apuntes,
sonriendo tiernamente en el espejo.
A dónde vas hoy para seguirte!
es fácil hacerlo, reconozco el olor de tu perfume,
de hecho me distraes del trabajo
porque me llega de pronto ese aroma tan tuyo.
Entre sentir tu presencia y reconocer tu aroma
se me haces tan real, tan viva en mí
que tengo que aceptarlo y afrontarlo
estás en mí, sin opciones para negarte.
Mira que sonríes al leerme
y esa misma sonrisa la encuentro
ahora en el monitor antes de escribir estos versos.
Esa mañana Oscar despertó y al ver sus manos descubrió en ellas rastros z
De sangre. Se sorprendió más cuando encontró manchas por todo su cuarto. Entonces recordó que la noche anterior en un ataque de insensatez había estrangulado su corazón después de que había roto la magia.
Oscar supo al terminar el día que la mujer con bosques de sueño no estaría más a su alcance. La visión terminó. El sentiría por el resto de su vida un impulso por las lágrimas, sin embargo, jamás podría llorar. Se condenan a sequedad los ojos de quienes empañan con realidad la tierra de los sueños.
Muy triste. Sería así para siempre.
Todos los días me saben a martes
aunque el sabor de los días
no se defina o compare de manera sencilla.
Ocurre esto cuando me fallan las letras
Los martes son un día estéril.
Ya perdida la pesadez del lunes,
ante la inmediatez del miércoles,
pasa sin gana y sin prisa.
Ha de ser un recuerdo añejo
el que me lleva a pensar y concluir
en la pesadez y el insulso
de quienes entre lunes y miércoles nacieron.
Los martes y mis días sin letra
son la misma desafortunada experiencia
no hay aproximación a las letras
y me pierdo entre lunes miércoles.
Hay muchas cosas sin terminar en mi vida,
otras mal hechas o no empezadas.
Eso no importa, igual, me acostumbro a ello
a seguir sin guía y a perderla fácilmente.
He perdido rumbos, objetos y luchas
unos por descuido, otros por cobarde o despiste.
Saber para donde voy, ese es el problema
aún no me atrevo o decido con certeza en el camino.
De los amores, ¡ ni hablar ! abandonado u olvidado por ellos
en unos el que huye soy yo, claro también me he quedado solo.
¿ Será que tanto amor es una fortuna,
o más bien una pena que se lleva por vida ?
Ahora me siento y te miro directo a los ojos.
No existen respuestas en tí para completar mi camino
o maneras para terminar lo que ni siquiera he empezado,
mucho menos una confianza absoluta para dejarte mi amor.
No me importa si pierdo esta lucha a tu lado
o me dejo perder nuevamente en la ruta que sigo
o si el amor no existe de ninguna manera en ambos.
Por ahora, solo quiero sentarme a tu lado
a contar las historias que no se como vinieron,
a dejarme llevar por esa sonrisa que expande tu rostro,
a estar aquí a tu lado para compartir un poco el mundo.
No hay promesas de nada,
solo estar ahí sin afanes ni demoras,
para aceptar lo que traes
para entregar lo que tengo.
Esta tarde asumo el rito del suicidio sin demora
El aroma del café invadiendo la estancia
La misma prisa de todos los días buscando un arma
Una soga, una cuchilla, un algo para cumplir la condena.
Voy a dejar a todos lo que no me pertenece
La vida que me dieron a cuidar y no se por qué lo hicieron
Si es mía y sobre ella no puedo decidir en absoluto,
La devuelvo, no me den cosas solo para cuidarlas.
Voy a dejarle a los amigos, la pesadez de los martes de frío
Mi insensatez con la soberbia y los actos viles
La serenidad cuando duermo más de la cuenta
Y la prontitud que me lleva urgente a la puerta con el primer timbre.
A mi recuerdo le dejo esta soga que se ata al cuello
La cuchilla que afila caminos en mi brazo izquierdo
La pistola que aún no encuentro en el armario.
Al recuerdo le dejo este delirio.
Tu cuarto es apenas un refugio nuclear en el cual duerme la música que no deja de sonar por la guerra. Ya quebraste el rosado y el azul pastel de la pared. Te quedas solo con el blanco de una bandera que te escupe terquedades por estar ocultándote en un refugio que no sirve para nada porque tú no estás en guerra.
El calor que se acumula en mi cuarto
me recuerda la posibilidad cercana del infierno.
Esta y otras cosas me mantienen aquí
para acostumbrarme de a poquitos.
La sobriedad de los libros bien acomodados
no hace par con el desorden de la cama
ni con los zapatos en el piso.
Mucho menos con este rancio olor a levadura.
Cuarto de tortura
solo se aligera
en las noches de sexo.
Mi cuarto es una extensión
del asesino que trabaja ocho horas
y vive entre el ruido de la ciudad que no controla
y la serena palidez de los mendigos que mira indiferente.
Un hombre
Teme a las alturas y odia los aviones,
pierde en cada juego y no vuelve a los casinos.
Cae en el barro oscuro de las soledades absurdas,
bebe, se hace necio por costumbre y vive de milagros
Este hombre
de ebriedades por pantalla
y letras falsas de impúdicos colores
se detiene en la acera a llorar por Cristo.
No es creyente
Se le vienen caridades por el cuerpo
y tropieza para caer luego,
para caer siempre
Hombre
Deja así tu soledad de odios
no vengas a gritar tus miedos
déjalos vomitando en el baño
el redentor que se nota en tus enojos.
No vengas
Muérete en ese bar de pulgas y canciones
Aquí, son suficiente los dolores
de quienes paren aventuras grises.
No vengas
Muérete en otra parte
No vuelvas
Se la mortaja de tu cuerpo.
…
Una mujer juega fútbol en un estadio vacío
Va de norte a sur, hace movimientos laterales,
envía pases profundos y llega fácilmente al área
Hungría.
Excelente juego.
No ha sido campeón mundial.
Se entrena.
Adquiere habilidades
y llega a otras partes de la cancha.
Come helado
sacude su lengua
sobre el frío dulce.
No solo de palabras vive su boca.
Camina
Se deja descubrir del viento.
Hay fugas tropicales
en sus piernas.
Muchas latitudes
le sugieren un estadio vacío
en el cual hacer una partido amistoso.
Penaltis, goles de tiro libre,
con balón en movimiento.
Esta mujer
mantiene invicta su valla
sin goles que recordar en la memoria.
Va de norte a sur, hace movimientos laterales
envía pases profundos
llega con precisión al área.
Sueña los orgasmos
El puñal en la garganta.
La punta hiere.
Sangra una espina en el cuello.
Has visto,
Has visto como suceden cosas
cuando te alejas de mi boca
Amenazas.
Tu partida es un hecho.
Mi garganta roja
Quédate.
Un puñal en el cuello
es tu partida
No aparentes inocencia.
Tú la condena.
Yo el preso.
—
Una noche entre las putas
Medía soledades con ellas
Hice buenas amigas
Mi soledad también.
Otro día en el parque
Compartía sonrisas con los niños
Escupía ladridos a los perros
Aprendí un poco a reír
Mañana ha de ser
Cuando en una casa
De solitario inquilino
Vea por fin a esta mujer.
Una lágrima para morir
Olor a flores de engaño
Un poco de licor
Para quienes no querían verme morir.
—
Piérdanse.
No dejen ver su rostro
Aquellos que bogan
Por la paz del mundo.
Escóndanse.
No salgan a la calle
Los que gritan piedad
Y con arrepentimiento
Lloran la naturaleza.
Ocúltense
O dejen su pasión
En lo profundo del mar.
Miren
Que su brillante idea
Puede ser descubierta
Por la lucidez de su mente.
Serán descubiertos
Luego condenados
Por los militares de turno.
Por la industrialización
Se valiente mi pequeño corsario
Levanta tu voz.
Empuña la afilada espada
y recibe al viento en el rostro.
No decaigas.
Tu anhelo es un grito
haciéndo eco en el océano
Va y viene con cada ola que nace.
Has ido a las batallas a poner tu sangre
Yo te he visto perderlas aún antes del inicio.
y en otras sufrirlas hasta caer al final en la derrota.
Aunque no quieran notarlo
y parezca vana tu palabra
mantente erguido.
Has sentido tu cuerpo teñido de derrota
al saberte ignorado y alejado.
Igual toma otro impulso y levántate.
Te he visto valeroso
entregando el corazón
y luego recibiéndolo maltrecho,
herido hasta el cansancio.
La única fortuna la llevas en tu pecho.
No decaigas en tu anhelo
mi pequeño corsario
Se valiente. No temas.
Mi pequeño corsario soy yo.
Intentando crecer en el anhelo
que me viene día a día.
Una caja de pandora
Eso requiero para tanta expresión en mi palabra,
En algún momento de duda y sobredosis
Caben todas ellas, en desorden y ordenadas.
Quitemos de la boca el último te quiero
Luego esa oración hecha a puño
En la que decía me viene bien verte
Y con esta también van las que pronuncié
Al decirte ya vuelvo.
Ahí dejaré igualmente las que llené de ira y furia,
Y las que senté sobre mi soberbia para reventar un enojo.
Tu nombre, por supuesto tu nombre
Va en orden junto al amor y la cordura,
Yo sabía que no se llevarían bien,
Así que a la caja con la palabra insensatez en mayúsculas.
Una caja de pandora
Eso requiero para que luego
De ella renazca mi esperanza.
Una sombra, extendida verticalmente en la puerta
Busca rutas, da giros y termina en la silla
Es de hierro o juega a las estatuas
No se mueve. No se le huelen movimientos.
Erguida nuevamente se acerca a la cama
Se quiebra, cae, muere y siente ecos
Debajo de las sábanas y luego
Los recorre como palpitar de corazón.
Aparenta ser un mueble invisible
Sin embargo es adorno, parte y decorado
De una caja de baldosas, ladrillos y vidrio.
Una sombra rota
Soy yo naufragando en mi cuarto.
Verdes grises y amarillos pálidos
se agitan entre el parpadeo anterior,
la mirada quieta observando la nada
y el siguiente pestañeo silencioso.
Los cocodrilos crecen, no buscan escondites
vienen a presumir silencio en la palabra que no llega,
se tragan igual una conjunción que un verbo.
Nunca es dócil su mandíbula de acero.
El puño se hace de enojo y muere de impotencia.
Una partida; no soy tu compañía de viaje.
El corazón se hace de cristal, frágil, quebradizo,
y se convierte en diminutos espacios de tiempo.
El viento es un vehículo veloz que lleva pasajeros.
Subo en él, me voy a no se donde,
con la palabra atada a las amígdalas
y las pestañas como limpiabrisas en los ojos
.—-
el sol hiere como arena detrás de los párpados
La madrugada es un bostezo de la noche que ahora se ahoga en otra parte
vienes, con tus brazos, como serpientes aladas a sobornar mi cuerpo
y luego te transformas en mi piel
para dejarme entonces extensamente muriéndome de gozo.
Tu nombre es el fuego cruzando mi boca,
descendiendo siempre por los ojos
como antojo de hada que somete la furia
de los deseos clandestinos que me sueño contigo.
Muérete de rabia
luego escupe el silencio
y llora en el baño tu soberbia.
Vente a llorar milagros a la iglesia
luego se campanero, sacristan
o lo que quieras.
Sal a patear indigentes en la calle,
ve a los asilos y quejate de ellos
luego pide que se acaben los ancianatos.
Haz lo que se te venga en gana
pero muerete antes, quieres ?
es que en este mundo
la solidaridad y tu no tienen cabida.
Oscar Vargas Duarte
Permítele al viento robarle un beso a tus labios, aquí yo le sobornaré con hojas de otoño que guardo en mis ojos para que él juegue con ellas mientras yo tomo el beso y lo entrono en mis manos para sentirme lleno, para saciarme con el sabor lejano de tu boca.
Sean para ti esta rebeldía con la cual empieza mi día
Y la naturaleza absurda de mis sueños de anoche.
Levitaba sobre el fuego, sin quemaduras ni dolor
Un viaje hacia la dimensión de quien caminó sobre el mar.
Rebeldía de perderme otra vez en una marcha sin fin
En una absurda tertulia de peces grabando comerciales
Digiriendo por su boca el sonido de las canciones de rock
Que se pierden en el pesado aire de agua en mi cuarto.
Sean para ti esos sueños y las palabras fuertes
Con la cuales el medio día confunde con la tarde
Mientras yo derroto el mal genio en un par de cervezas
Y me dejo derrotar por el alcohol en la batalla de los sobrios.
Sean para ti todas esas cosas que mal crea mi cabeza
Para que vivan en tu mente los difuntos
Sepultados en las fugaces mariposas cuando tú y yo
Cervatillos del bosque pensábamos en ser abono para nunca morir.
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Ya no van a tí las percusiones de mi pecho.
Eras el martillo, el clavo, la madera,
La sonora carcajada presumiendo anuncios de batalla,
La pretendida derrota que recito en mis versos.
Provocación y desenfreno no se firman con tu nombre.
Eras el medio, la procesión, el camino y la meta.
El grito de batalla en la revolución de los deseos,
El anuncio de lluvia que viene en el aire húmedo.
El espejo, desapareció de él tu rostro perfumado.
Traías en tus pasos huellas del camino a recorrer,
Sufrías al igual que yo del vertiginoso caudal
De las vagabundas ideas sin sentido para amar.
Tú y la soledad no se llevan.
Esto último es tan claro que la soledad
Viene a pedir su sitio, a sentarse en mi mesa
A reconciliarse conmigo en la derrota.
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Me cubro de telarañas para distinguirme de los conejos.
El invierno llega con su tibia ausencia
y me adentro en lo oscuro de mi bosque.
Burbujas espiando por las grietas en los ojos.
Una bola de nieve despegando en la ladera,
la mejilla humedecida de sal por el dolor
de una fragancia que se muere al primer suspiro.
La erupción de las cenizas en la boca
reseca la memoria y no le permite gritos.
Así ha de ser hasta el próximo verso alegre
que traiga con el la lluvia, el verano
y por supuesto todo lo que quiera para hacerme feliz.
Oscar Vargas Duarte
Yo tengo un Dios tan humano
Sentado a diario en mi mesa
Quejándose igual de la sal y de la carne
Pidiendo más agua para terminar con su comida.
Se sumerge conmigo en le contaminado asfalto
Doliéndose igual en la esquina de los tiempos largos
Yo tengo un Dios tan terrenal
Sonriendo tan solo de bendiciones porque no quiere
verse repetido en los milagros
Ve fútbol en las tardes de domingo
Aunque piensa de esto que es una gran tontería,
Pero sigue ahí contándome chistes malos
Y riendo a carcajada de mis rostros de asombro.
Yo tengo un Dios tan propio
Más humano que mi propia descendencia
Palpitando verduras; con aromas de zanahoria y espinaca.
Rompiéndose a diario el sudor
Porque ya no multiplica panes ni vino.
Yo tengo un Dios comprometido
En la mano que cuenta mis desdenes
Y somete mis derrotas apenas en letras
Que recuerdan vagamente el eco de mis quejas.
Yo tengo un Dios creciendo para mí
En toda experiencia que me ha sido dada por regalo.