Una cosa y otra dan lugar a la misma cosa

Esta noche ando con un enojo acumulado de todas mis vidas pasadas, suponiendo que existan o las haya vivido, y no se como desprenderme de este enojo, y me siento herido de rencores reprimidos, esta noche, solo por esta noche voy a abandonar la diplomacia nocturna y decirle al espejo que es a ti a quien ofrezco los golpes de los que me olvido.

 

Acá entre nos, y es un secreto, solo quería meterme en tu cama, encodar mis piernas bajo las tuyas, dar todo de mí entre el sudor de tus gemidos, y por supuesto, despertarme a tiempo para saber que nada pasaría entre tu frigidez y mi locura

 

Claro que eres más inteligente, de otra manera serían incomprensibles tus olvidos, tu mirada rancia, tu soberbia entera, tus inaplazables secretos, y esa, tu forma de actuar propia de quien gravita en el olimpo. A propósito de inteligencia, entendiste claramente lo que te digo.

 

A mí me gustas, pero hay tanto de mí en ti que de solo pensar que un día seas como yo me siento cansado de pensar en tener que lidiar con mis sorderas.

 

Alguien me dijo, escribes para liberarte, yo le respondí, al contrario la palabra es una cadena, luego me dijo, escribes para expresar lo que sientes, yo le dije, de ningún modo, me disfrazo con mis letras, entonces preguntó, para qué escribes, y yo le pregunté, para qué me lees, él dijo, no se, yo respondí, esa también es mi respuesta

 

Varios círculos la contenían, en ninguno de ellos cabía mi mirada.

 

Ella me dijo, mañana lo tendrás todo de mí, y yo supe que la habitaba la nada.

 

Tomamos la noche, la copiamos en un molde, hicimos varias réplicas de ella, y luego no supimos para que servía tanta noche si ya dentro de nosotros solo existía oscuridad

 

Había un viento en el que se sumergían tus silencios, había una noche en la que nadaba tu cordura, había una mujer sin nombre y no eras tú, así, sin otra certeza que la ebriedad imaginada, tomé la bolsa oscura de la luna y caminé hacia la calle mientras la luz del bar se perdía tras mi espalda.

 

Alguna vez pensé que nos separaba un desierto, luego supe que los dos éramos desierto, nada en los dos o entre los dos ofrecía frutos a la semilla.

 

Entonces me dijo, ¿Sabes de que me arrepiento? Me arrepiento de estar pensando ahora en el pasado en vez de estar disfrutando del presente.

 

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