Ser el otro

Hace mucho no asistía a un café internet, dejé de usar este servicio desde que contraté la conexión a internet en mi casa. Hoy ha fallado mi portátil, he tenido ansiedad por escribir y salí a buscar el primer lugar público en el cual pudiera sentarme en un computador a escribir. Había olvidado la familiaridad con la que termino viendo a los desconocidos que como Yo se sientan en estos lugares a utilizar internet. Salí de mi casa un poco ebrio, había estado tomando la noche anterior y quedó media botella, después de comerme un pan con mermelada, tomarme un café y cepillarme los dientes me tomé el trago pendiente. Salí en un estado de sobriedad dudosa y ebriedad ausente. Le pregunté a la señora que atiende en el café internet si podía tomar algo mientras estaba ahí, dijo que sí, excepto trago. Fui hasta un supermercado, compré una botella de agua mineral, me la tomé, luego compré una botella de aguardiente, puse lo que cabía en la botella de agua y volví al café internet. Junto a la botella de agua, con reputación dudosa, puse un paquete de papas fritas y unas chocolatinas.

Primero escribí un correo a mi tía, la que vive en Australia, ella viajó hasta allá para aprender inglés, no le es suficiente el español nativo con el que mi abuela le dio teta. Le escribí el correo en francés, fui afortunado, mi tía me pagó la academia para aprender inglés y francés antes de entrar a la universidad. Leí unos correos que tenía en borrador para enviarle a María, los borré. María es mi novia, bueno, solía ser mi novia, aunque siendo exactos nunca ha sido mi novia. Yo la quiero, eso si es verdad. Esta mañana discutimos, la llamé a las cinco de la mañana, después de entonar las groserías más apetecidas por su soberbia me mandó a la mierda. Volví a llamarla, en la décima llamada volvió a contestar para mandarme traer de la mierda y devolverme nuevamente.

Mientras tomaba agua, de dudosa reputación, vi a la mujer que estaba en la silla de la izquierda, se estaba aplicando brillo en los labios, bonitos labios, bonita boca y mejor aún el gesto que hacía al desplazar de un lado al otro el pinta labios. Pasa pocas veces, pero pasa, una erección llega por imagen como esa, acomodé las piernas, aunque era imposible que alguien notara el movimiento adolescente entre mis piernas, prefería evitar ser notado. Entré a leer en mi blog, nadie había dejado comentarios sobre mis escritos, busqué el blog de Juan, él había copiado mis escritos en su blog, los había puesto como de su autoría, estábamos jugando a ver si nuestros amigos comunes nos leían a ambos y notaban el plagio que uno hacía del otro. Nadie nos leía.

La mujer, autora intelectual de mi erección, seguía al lado, Yo había dejado de verla por un buen rato, esto mientras miraba los blogs, estaba escribiendo, me pareció curioso verla mover los labios, se leer los labios, sin que ella lo supiera sabía que iba escribiendo, ella parecía pronunciar las palabras antes de escribirlas.

La botella de aguardiente empezó a cobrarle a mi conciencia, perdí toda lucidez mental, volví a llamar a María, esta vez no me contestó ella, contestó el esposo, me amenazó con reportarme como acosador a la policía o mandarme matar con unos amigos de él que trabajan con la mafia. No había pensado en eso como una posibilidad, entonces le dije que Yo haría lo mismo, lo mandaría matar a él para quedarme con su esposa. El hombre me trajo del lugar a donde me había mandado su esposa, y me mandó más allá, váyase para sus tres mierdas.

Pagué el servicio en el café internet, para que la mujer no notase el tufo apenas si hablé y mantuve una chocolatina en la boca. El escote de la mujer me hizo pensar en María. Esta vez no la llamé. En cambio, pedí utilizar un teléfono para hacer unas llamadas, hablé primero con Luis, él me dijo que si de verdad quería hacer lo que estaba pensando él tenía unos amigos que hacían esa tarea, con un costo adecuado a mi presupuesto. Le dije que si podíamos hablar hoy mismo. Quedamos en vernos en un parque cerca de su casa. Mientras hablaba por teléfono una señora y su hijo entraron al local, el muchacho tenía los ojos grandes, a mí me parecieron los ojos más hermosos que había visto. La señora pidió sacar una copia de un documento que traía en la mano. Yo salí.

Tomé un taxi en el que me quedé dormido, cuando desperté estaba dando vueltas entre una calle y otra, el hombre no me despertó pero si dio muchas vueltas, el valor de la carrera era un asalto, sin embargo, no me pareció que estuviese en condiciones de reclamar y pelear. Salí del taxi, ya no tenía efectivo. Me fui hasta el parque, de ahí llamé a Luis, él llegó con sus amigos, les conté lo que quería, ellos me pidieron los datos, les dije que no tenía efectivo, me subieron a una camioneta, fuimos a una cajero automático, pagué. Me pareció poco para tan grande culpa. No les di los datos de la víctima aún, quedé en enviarlos por correo electrónico. Una cuenta ficticia envía, una cuenta ficticia recibe.

Volví a la casa. María no estaba. María era mi novia, la verdad es que María no ha sido mi novia aunque yo la quiero mucho. Me fui a la ducha, me afeite, hacía meses no me afeitaba la barba, me quité el cabello, eso fue un poco doloroso, llamé a reservar una mesa en la zona abierta de un bar al que suelo ir con mis amigos, me senté en el computador, me conecté remotamente al portátil, entré a la cuenta de correo, envié los datos y confirmé la hora en la que podrían encontrar al que pronto llamarían el occiso, y dejé ejecutando el borrado del disco duro.

En el bar, mientras tomaba cerveza, recordé como había conocido a María, ella quería entrar a la cuenta de correo de su esposo, yo hacía mantenimiento de computadores, ella había llevado el portátil y me dijo que si eso podía hacerse, nos hicimos amigos, me enamoré de ella mucho antes de que pudiera acceder a la cuenta de correo de su esposo. Ella siguió entrando a la cuenta de correo del esposo, Yo también, el idiota no cambió su clave desde entonces, por eso pude enviar desde su e-mail, mi foto, con la dirección de este lugar en el que un hombre me dispara desde una motocicleta.

Oscar Vargas Duarte

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