Cuando prometes para toda la vida, realmente estás diciendo, te perdonaré una y otra vez aunque te equivoques en lo mismo

Mi tío se bebió en un solo impulso el trago que había servido, miró la botella, tuve la sensación de que se había olvidado de mi presencia, sirvió otro trago, no dejaba de ver la botella, se me hizo fácil pensar que buscaba algo en el líquido, se tomó el otro trago, el color de su rostro adquirió una tendencia hacia el rojo.

– Mira, cuando prometes para toda la vida, realmente estás diciendo, te perdonaré una y otra vez aunque te equivoques en lo mismo, te buscaré una y más veces cuando quieras irte para que sigas a mi lado, abandonaré algunos de mis proyectos si tú no estás de acuerdo con ellos, te apoyaré incluso en planes que me parezcan banales e insulsos, aceptaré a tus amistades y comprenderé que algunas de mis amistades no te parezcan convenientes para mí.

Empiné la cerveza, mi tío se tomó otro trago, y siguió, ya en ese momento supe que no hablaba para mí, todo lo que decía se lo comunicaba a él mismo.

– No prometas para toda la vida si estás creyendo que tú eres perfecto, si tu orgullo no te deja dar pasos para buscar al otro, si no estás dispuesto a ser sensible y sentir que el otro vive en otras periferias, que sus mares se agitan bajo otras lunas. No lo prometas si no eres tolerante y no estás dispuesto a darte plenamente, si tú eres de los que en el primer enojo se aleja para buscar en otras personas el consuelo, si eres de los que solo esperan que el otro haga todo por tí, no prometas para toda la vida porque cuando el otro tenga un enojo importante no lo entenderás y no sabrás que ese es el comienzo de su abandono.

Miré mi celular, mi tío se estaba poniendo aburrido, pedí una cerveza, la botella de mi tío iba a media pluma, aún no se había escrito toda, me pidió prestado el celular, lo tomó y salió del bar. Lo estuve viendo hasta cuando su cuerpo fue entregado por la puerta a la calle. Mi cerveza no llegaba, el mesero estaba detenido en una mesa de universitarios que celebraban el final de semestre, miro la copa de mi tío, me serví un trago, me lo apuré en el primer intento, serví otro y lo dejé para cuando él volviera. Jugué a contar las mesas y las sillas, hice un inventario rápido de los clientes en el lugar, pensé en el promedio de sus compras, hice un cálculo simple para imaginar que el local era una buena inversión y seguro sus dueños obtenían una buena utilidad. Mi tío volvió, el aire de la calle le había quitado el color rojizo, se apretó contra la silla, vino el mesero con mi cerveza, él le pidió otra copa, esta vez el mesero vino con más prisa, servimos trago para ambos.

Miré el celular, la llamada que había hecho mi tío no aparecía registrada, había borrado el número, me quedé sin saber a quien había llamado, él volvió a ver hacia la botella, yo siguiendo su mirada me puse a ver el líquido encarcelado, pensé en mis días de licor vencido en mi casa, en las noches que comenzaban ligeras y terminan convirtiéndose en una mañana pesada, en la resaca endemoniada que me perseguía durante el día y que solo se remediaba con sueño.

– No prometas para toda la vida si tu confianza no es espontánea, si no eres capaz de hablar de tus asuntos sin que te los estén preguntando, no podrán ser incondicionales contigo si tú no tienes la confianza para hablar de lo tuyo, si prometes para toda la vida, realmente estás diciendo yo te contaré todo lo mío aunque tú no lo preguntes, yo seré transparente y no ocultaré para ti nada, excepto aquellas celebraciones sorpresa que prepar en secreto para agasajarte.

Mi tío vive solo en un apartamento que a mí se me antoja muy grande para él. Tiene cuartos suficientes para vivir cómodamente con una familia, mi mamá que cree saberlo todo me ha dicho que él dejó pasar varias veces el amor y cuando se dio cuenta ya había sido muy tarde, en cambio, mi papá que nada sabe y todo lo que dice es cierto, me contó que una mujer en quien mi tío había empeñado todo su amor se había ido, no con otro, solo se había alejado de él porque no comprendía que a mi tío la soledad le hacía falta para vivir, sus ratos de soledad eran los que le hacían volver al equilibrio.

– Aunque seas aburrido, cuando prometas para toda la vida, ten en cuenta que deberás aprender a tener buen humor, a reírte, a dejar que la carcajada surja al mismo ritmo que respiras, deberás saber sonreír tímidamente, sonreír con rostro pleno, para toda la vida es divertirse con y para el otro. Si no te gustan los viajes, aprende, recuerda que todo es un viaje como lo decía kavafis, y que es en el viaje en donde nos cumplen las promesas.

Mi papá que pocas veces me habla como suele hacerlo mi tío, mi papá nada sabía, siempre partía con esas palabras cuando iba a decirme algo importante. Yo no se nada, pero te aseguro que tu tío se traga la arena de todos los desiertos pensando en la mujer que lo dejó. Amó a esa mujer del mismo modo que se ama a los hijos y a los padres, la amó para toda la vida, yo desde entonces no lo vi buscar a otra mujer, es más yo no la conocí, él hablaba de ella en las reuniones de la casa, le compraba regalos y estaba pendiente de ella todo el tiempo, un día, de pronto, estuvo bebiendo un fin de semana, la semana siguiente, y no volvió a hablar de mujeres.

– Si de verdad vas a decir para toda la vida y estás convencido de ello, ten en cuenta que lo que te den, debes aprender a recibirlo, aunque no lo sepas quizá te estén dando todo un tesoro, no por el valor del objeto, muchas veces las personas se están desprendiendo de sus egos cuando dan un regalo, el valor no lo tiene el objeto, lo tiene la luz que se despertó en el otro para dártelo.

En donde vive mi tío no hay libros de poesía, siempre me he dado curiosidad eso, hay de otro tipo de libros, y me sorprende que la literatura está en el cuarto de estudio y los libros técnicos los tiene en su cuarto, es como si el mensaje fuese, que la vida reflejada en las narraciones se quede por fuera de mi sueño, que mi sueño se haga de tecnicismos, de lugares mentales para el trabajo, así no pienso ni sueño en historias que me pertenecen pero no he vivido, la verdad es que eso lo dice es él, yo lo mal repito.

– No prometas para toda la vida si no aceptas tus errores, te perdonarán que cometas errores, pero llenarás de heridas si no eres capaz de aceptarlos. Debes dar mucho, que el amor para toda la vida es un amor infantil, es un amor al que se le debe dar todo para mantenerlo vivo, igual, si no sabes compartir, no prometas para toda la vida, debes compartirte para el otro, no ser el otro, estar en el otro, dejar que el otro esté dentro de ti aunque tú seas diferente.

Mi tío, se había tomado casi toda la botella cuando me dijo que se iría solo. Antes de despedirse dijo algo más que no le entendí, habían cambiado el tipo de música y ya no se podían escuchar las voces sin hablar fuerte.

Oscar Vargas Duarte

p.d. Cállate boca que tu corazón no cumple.

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