Mi mañana eres tú. La mañana empieza cuando te aproximas a mi cuello, me besas y posteriormente muerdes la oreja que esté más próxima a tu boca. Según me dices hay razones de antigüedad milenaria que justifican esta costumbre, no dices más que eso, así, yo giro a buscarte y te fugas rápidamente impidiendo que pueda corresponderte con la misma costumbre. Vuelves a besarme cuando te atrapo en el baño, impides que te muerda usando trucos propios de una niña consentida, eso me gusta, mi mañana eres tú.
Oscar Vargas Duarte
Buenísimo!