Yo me enredo en conferencias simples, camino sobre dulces ácidos, me baño en terrenos agrios, voy por ahí sin rumbo exacto, y tú no comprendes eso, tú te satisfaces en la exactitud de tus caminos, en la sobriedad de la cordura, tú vas con paso firme. Yo no puedo ofrecer aquello en lo que no creo, yo no soy ese que te besa y muerde, tampoco aquel con el que sueñas.
Yo no soy al que buscas en tus sueños, ni la voz que te enamora, yo no soy la mirada que desnuda tu rostro, mucho menos la voz que hace descansar tus senos. Yo no soy al que extrañas.
Yo no soy el que buscas, tus caminos y los míos son líneas que nunca se juntan, y si acaso, por alguna razón extraña me buscaras, entonces yo tendría que decirte que has equivocado el camino porque yo estoy en la sombra, y no en esa luz de espejos que tú sigues.