Novia sin fronteras

Ella vive al otro lado de la frontera.  Hermosa, él nunca utiliza esta palabra, en su vocabulario existen bonita, linda, simpática pero La palabra ‘hermosa’ apareció en su boca desde la primera vez que la vio.  Su primo los presentó, cosas del azar, ellos estudiaron juntos en la escuela, luego en la juventud se reencontraron en algún evento organizado por amigos comunes.  Ahora, ya grandes, eso lo dijeron ellos cuando se saludaron, mira como estamos de grandes, cómo te va, qué tal tus cosas, qué haces, claro que  sí, que sorpresa, palabras que surgen rápidas en un momento como ese.  Ella estaba viendo las vitrinas de los almacenes en uno de los centros comerciales de la ciudad, ellos tenían libre ese fin de semana y habían salido a comprar algunas cosas necesarias para su vida cotidiana.  Maravilloso azar el que les permitió el encuentro.  La presencia del primo pasó a un segundo plano, de hecho no existió un segundo plano, se acompañaron en las compras, ella le permitió hacer sugerencias sobre el color de una blusa, ella escogió por él mientras le iba coqueteando.

El presidente adelanta una reunión con todo el gabinete, están con él los generales y los ministros, así como otras personalidades que para él tienen alta importancia.  Desde la posición en la que él se encuentra puede ver los rostros de muchos de los que escuchan, ve la cara del hombre que los dirige, nota rostros reflejando aceptación por sus palabras y otros que permanecen perplejos.  Este hombre no está acostumbrado a que sus propuestas sean rechazadas, es por esto que todos se mantienen silenciosos.

El fin de semana compartieron los minutos como si fuesen granos de mazorca que el uno pasa al otro para saborearlos en compañía, después de las compras fueron a cine, el primo se aburrió de sentirse solo junto a ellos y se fue a buscar a unos amigos con quienes ir a gozar de la noche del sábado.  La llevó a la casa después de las once, ella pasó por él al día siguiente, descubrieron lugares a donde ir, asuntos de los cuales hablar, un día lleno de momentos que él recordaría mientras estaba prestando sus servicios como uno de los integrantes del grupo encargado de mantener la seguridad personal del presidente.  El nunca ha tenido una novia hasta ese fin de semana cuando tímidamente le dijo que a él le gustaría poder hacer todas las cosas con ella, entonces coquetamente le respondieron, solo es que me invites, una gota y otra con la debida frecuencia se consideran una lluvia, así iban, una palabra con otra, hasta que los labios femeninos aceptaron la invitación al beso.

La guardia personal del presidente está integrado por los mejores hombres, cada uno de ellos debió someterse a extenuantes exámenes, posterior a la aprobación de los mismos debían adelantar entrenamiento militar y aleccionamiento político, la fidelidad de esta guardia debía estar a prueba de cualquier posible infiltración de los enemigos del país.  La fina puntería con la cual ejecutaba los disparos sin importar el tipo de arma, su tranquilidad para mantenerse en posición de alerta o asalto le permitieron llegar a este grupo selecto.

Es su primera novia, él cree que será la única, durante sus horas de vigilancia piensa en ella, recuerda cada momento que pasaron ese fin de semana, ha pensado en viajar durante sus vacaciones al otro lado de la frontera y estar con ella, quizá se atreva a pedir la mano, ya hizo las cuentas y puede comprar el anillo de compromiso, sería bonito que ella pudiera vivir en esta ciudad, pero si no se puede él se va a vivir a la ciudad de ella.  Jamás se había prendido de algo ni había tenido la certeza de que una fuerza superior lo conectaba con el corazón de otra persona.

Él siempre se ubica en un lugar del salón desde donde pueda observar todo el lugar, ninguna persona debe quedar fuera de su alcance visual.  Junto a él se hace un oficial de alto rango quien le debe dar las instrucciones a seguir.  Él se mantiene alerta todo el tiempo.  En los entrenamientos debía estar así durante dos, tres y cuatro horas, en cualquier momento hacían pasar un conejo y el oficial a su lado le decía dispara, a lo que él inmediatamente obedecía.  Murieron muchos conejos.  Parte del entrenamiento era disparar a objetos cerca de una persona que simulaba ser el presidente, afortunadamente su puntería le permitió no errar un solo disparo, siempre el disparo atravesaba el objeto sin exponer a la persona que hacía de presidente.

El presidente continúa con la exposición de sus ideas, ahora el tono de su voz es más alto, ahora parece dar órdenes. Llama al general de mayor rango que dirige el ejército, la orden es clara, General, prepare a sus hombres, llévelos a la frontera, pasaremos por encima de los enemigos de nuestra nación que están al otro lado de la frontera.  El general se acerca al presidente, firme presidente dice el hombre y se para frente a él en señal de respeto.  Algunos aplauden fuertemente, otros mantienen su silencio y apenas si tocan una mano con la otra, tratan de disimular que no están de acuerdo con lo expresado por el mandatario.

Su primera novia, Hermosa, así la llamó mientras estuvieron ese fin de semana.  Ella vive al otro lado de la frontera, en ese momento debe estar trabajando en sus cosas, seguramente lo piensa así como él, esta sensación es maravillosa, él es afortunado, está enamorado y sabe que ella también lo está de él.  Hermosa me casaré contigo y viviremos juntos mientras vemos crecer a los hijos, eso piensa, imagina todos los momentos que puede vivir con ella.

El general que está junto al presidente ha cambiado la actitud inicial, ahora empuña un arma y le apunta al presidente, el soldado mueve su arma, apunta hacia donde está el general, solo espera una instrucción para actuar, es para esto que fue entrenado durante tanto tiempo.  El general habla fuerte, les pregunta a todos si están dispuestos a ver a los hijos morir en una guerra que solo sucede por el capricho de un hombre.  Todos en el salón están quietos, el presidente lo acusa de atentar contra la revolución, la revolución del pueblo, él es la revolución, él es el pueblo, y este general está atentando contra el pueblo.  Otra vez se escucha la pregunta, quiéren ver a sus hijos muertos en la guerra, cuántos hijos deben morir por culpa de un solo hombre, es mejor que matar a uno antes que enviar a muchos a la guerra.   El general tensa su brazo, es un momento antes del disparo.

El oficial junto al soldado lo toca, la instrucción es clara.  Dispara.  El soldado no requiere moverse, el blanco había sido seleccionado desde antes, él solo debe presionar el gatillo.  Lo hace.  El general cierra los ojos, su rostro es salpicado con sangre. Todos gritan, el presidente cae, el soldado huye después de golpear al oficial a su lado.

Oscar Vargas Duarte

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