Esa niña que camina en el pasillo

Esa niña que camina por el pasillo, dirigiéndose a la calle, carga consigo un cuerpo de adulto, formado así por la desidia de un pueblo que olvida lo ajeno cuando no quiere apropiarse de ello, y lo pervierte de tal modo que la única posibilidad que le permite es dedicarse a satisfacer los vicios de quien calla su maldad en lugares turbios, ciegos incluso de la bondad de los que creen en milagros.

Oscar Vargas Duarte

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