Ella me vio desde su silla

Ella me vio desde su silla, apenas entré acompasó su parpadeo con los movimientos con los cuales pasaba de un estante al otro.  La biblioteca pública fue el lugar en el que me conoció y por el cual logramos coincidir muchas veces.  El día en que se levantó de mi cama y recogió sus zapatos debajo de ella dejó una nota para mí en la mesa junto a la cama.  Eras un barco viejo, oxidado y lleno de olvidos.  Te vi y mi gusto por los barcos que se mueven como si todo fuese innecesario, me hizo hacerme una imagen de tu rostro navegando en algún océano. Se que no eres hombre de mar, que tu sedentarismo es lo que te oxida, no la sal del mar ni largos tiempos en los atracaderos.  Te vi como si fueras mi barco, mi mástil.  Así dormiré contigo cada vez que tu corazón quiera palpitar con el mío, ahora se que seré un mar para tus viajes, y tus oxidadas batallas me guiarán con la furia de las olas, la constancia del sol y las tormentas marinas.

Oscar Vargas Duarte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s