Yo quería que ella estuviera esa noche en la fiesta

Conocer la hora se hizo inneceario cuando vi llegar a las primas con su grupo de amigos y amigas, con ellos no venía A.  Yo quería bailar con ella un rato y luego salir a buscar algún motel, la verdad bailar hubiera sido una excusa para hablarle y pedirle que nos alejáramos a cualquier lado en donde pudiéramos estar solos.  Hacía mucho no estaba de vacaciones en el pueblo, eran bastantes años y no podía reconocer más que a los familiares que tenían una edad similar a la mía, las primas, todas eran jóvenes, así sus amigas, que resultaron ser las hermanas menores o las hijas de personas que mi memoria apenas recordaba.  Ana estudiaba con Sarita, me la presentaron al final de la tarde del viernes cuando pasó a jugar parqués con las primas.
 
 
Me fui por un trago que me serví de una botella de aguardiente que habían dejado en una mesa, me tomé dos casi sin respirar entre uno y otro.  En el lugar nada me apetecía, había ido a la reunión porque esperaba convencer a Ana de que el invierno que había impedido mi viaje al sur del continente, así como la enfermedad de mi tía que me había obligado a viajar hasta el pueblo eran pruebas reales de que el destino me había dado como único destino conocerla.  No iba a darse ese momento, o por lo menos eso creía.
 
 
Dos de mis primas se acercaron y me llevaron una nota.  En una hoja de cuaderno, con letra que se me antojó nerviosa al comienzo y firme al final, Ana había escrito para mí, ‘Llegaste para mí del azúl oscuro en el que mis noches se llenan de lluvia, ahora comprendo que todas mis dudas al observar desde la ventana el cielo enmarcado de luces eran porque tú, alejado de todas las cosas abandonabas el camino que debías seguir y te adelantabas a encontrarme.  Ahora, cuando esta reunión en la que te encuentras se marchita yo viajo en el avión que caerá en una noche de tormenta, en la que tomados de la mano como dos desconocidos deberíamos morir sabiendo que el amor nos pertenecería en ese instante infinito.’
 
 
 
 
Oscar Vargas Duarte

Un comentario en “Yo quería que ella estuviera esa noche en la fiesta

  1. muy bueno leerlo casi a diario, esa pasión y disciplina son las responsables de los buenos escritores….sobra decirle que a mi me gustaria tener tal pasión, pero creo que mis dedos y mi cerebro no son tan hábiles para escribir desenredado y un poco coherente lo que se pasa por esta cabeza.Mucha suerte con las lecturas de los poemas de los martes y adelante con esos escritos, espero poder leerlo un día directamente desde un libro editado. David P.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s