Paraguas

Una larga hilera de hombres llevan sus paraguas abiertos.  Es de noche y desde mi ventana los miro uno siguiendo al otro. No llueve.  Bajo corriendo hasta la calle, el portero del edificio me mira como si mi cabeza no estuviese en su sitio.  No comprendo su palidez de inodoro sucio. Alcanzo a los hombres, camino más rápido que ellos para alcanzarlos a todos.

Todos, enumerado uno tras otro me miran sin comprender mi palidez de inodoro sucio.

Oscar Vargas Duarte

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