supiste de mi una mañana. ibas caminando junto a una cafetería y viste a alguien tomando café. No era yo, pero ese día creaste una conexión conmigo que en ese mismo instante sentado en un parqeu veía a una mujer caminar con un falda que la hacía atractiva y mágica. en esa hora ya respirabas el aroma de mi cuerpo que moría sobre la cerveza qeu me había bebido los últimos días.
es por eso que empezaste a odiar a los borrachos.
Oscar Vargas Duarte