ella olvidó la lágrima, se acercó al hombre que descansaba herido de enfermedades internas en la cama del hospital. ella supo que de nada servía la lágrima, ese hombre solo moriría después de haber visto crecer a los ochos hijos que ella habría de parir un año tras otro. ella olvidó la lágrima y entonces, como si fuese impulsada por la venganza salió a la calle y quemó el primer poema que le había escrito mientras le decía que la amaría siempre.
Oscar Vargas Duarte