Vecina de papel

Ella nunca supo de su propia vida hasta cuando por azar en el supermercado al que asistía a comprar semanalmente sus alimentos se ganó una colección de libros.  Los libros todos habían sido escritos por el mismo autor, al que ella no podía reconocer porque su afición por la lectura era un asunto que no le apetecía y en el cual no invertía un solo céntimo.  Unos meses atrás para ella todo era grises
espontáneos y negros ruidosos al lado de blancos melodiosos.  Ahora, cuando sale de su apartamento imagina que desde la ventana de uno de los apartamentos superiores alguien la mira y escribe desde ese momento cada uno de sus pasos en un libro.  Ahora la ventana permanece con las cortinas abiertas porque ella sufre de certezas oportunas, las cuales la han convencido de ser la protagonista de todos esos libros, además de que el autor vive en el mismo edificio y la espía para escribir su vida.
No descubrió una sola aventura erótica en las páginas que se leyó dos veces, por eso, a la media noche, enciende una lámpara junto al sofá y se acuesta para que a través de la ventana él pueda verla mientras extrae la lujuria entre sus piernas.
En uno de los apartamentos vecinos, un joven adolescente no ha podido comenzar el libro que le compró su madre porque cuando ve a la vecina se imagina que puede encontrársela entre las páginas.
 
Oscar Vargas

Un comentario en “Vecina de papel

  1. Genial este relato, estoy todavía riéndome con las "las certezas oportunas", nunca leí una descripción así de la egolatría.
    Me ha encantado
     
    Marina

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