Una nueva ocurrencia

Lloró un poco, luego acercó el arma a su boca, sintió un temblor en el cuerpo, introdujo el cañón, nuevas lágrimas, tembló nuevamente y el movimiento hizo que el cañón le tocara un diente.  Sintió el dolor propio de las calzas mal puestas, entonces dejó todo a un lado fue al baño, se cepilló, observó la muela y se preocupó.  Fue al teléfono pidió una cita y olvidó lo demás por completo

Oscar Vargas

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