cuarta ocurrencia

Yo como tú me levanto y miro la tranquilidad con la qeu duermo, entonces me pregunto si no sería más fácil extdender el sueño y no preocuparse tanto, del mismo modo, miro temeroso el vacío que crece en el pecho y me da temor que siga creciendo y luego sea inevitable que se note lo que voy sintiendo al mirarte. Yo como tú quisiera menos dudas y más certezas, pero entonces esto no sería amor si no
una compra de carne, corazón e hígado en la carnicería.

Oscar Vargas

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