No se requiere estar desnudo

Todos hablan, unas veces al mismo tiempo, otras en cambio turnan sus voces para que se oigan en el silencio de los otros.  Esta es una manera de mantener la ceguera, solo hablamos sin escuchar la voz de los otros.  Así estoy yo, hablo para mí, imaginando que el eco de mis palabras es entendido por los otros. No ocurre así, yo no se escuchar, los otros tampoco. El frío acecha sin misericordia y congela los corazones que no tienen otra razón más que la de bombear y bombear sangre y oxígeno hacia la nada, ya que todo se mantiene inamovible.  No reconocemos al otro, solo queremos ser nosotros, nuestra voz como una bandera izada en lo alto del asta, un megáfono repitiendo ardiente las palabaras más antiguas que hemos aprendido de nuestro ego. 
 
Oscar V

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