La mañana le sustrae los sueños, su memoria es sacrificada en el primer parpadeo. Las horas del día se suceden una tras otra mientras él busca detrás de un vidrio oscuro la luz que le permita ver los sucesos que soñó la noche anterior. Él está seguro del sueño, incluso puede reconocer que se llenó de júbilo y satisfacción mientras el subconsiente lo llevaba por caminos de gozo en los que transitaba obedeciendo las leyes de la fortuna y el amor. El desayuno es un taladro que parece ofrecerle con su sabor a sal y a dulce la manera más fácil para hacerle olvidar los posibles sabores que le fueron dados a probar en su sueño, entonces abandona la mesa y se va a caminar. Caminar relaja, busca los lugares más tranquilos para que sus pasos los recorran y mientras tanto en el silencio poder descubrir las voces que lo asaltaron en el sueño. No ocurre, de la misma manera que huye del comedor en donde dejó el desayuno, lo hace de estos lugares y se va hacia las cúspides del ruido musical.
No es necesario hacer repeticiones de todos los momentos que el hombre busca para encontrar los recuerdos del subconsiente, así va por el día hasta que la noche lo acoge y le obliga mediante cansancio a calzar la cobija en la cama. Apenas se filtra por las rendijas del sueño, comienza a explorar imágenes, formas, criaturas, personas que le son familiares y que en ese estado le son más cercanas o las ve en su verdadera proporción. Unos son leales y otros en cambio lo traicionan incluso sin ocultarse, puede ver el amor y disfrutarlo, se enamora de la mujer exacta, de la que mide lo que su corazón le pide, la que sobrepasa sus brazos y le exige abrir el corazón para que ella quepa extensamente. Entre las imágenes se mezcla el pasado con el futuro, el por qué de unos sucesos le es explicado en esos momentos, ve las causas y también las consecuencias de eventos en los que actuará prontamente.
El hombre, mientras sueña,mueve su cuerpo, se dobla en la cama, algunas veces llega a caerse de la misma. Suda cuando en la percepción de su subconsiente está sufriendo de calor y lo mismo "tirita" de frío al suponerse entre lugares helados. Es un ser en constante movimiento, algunas veces libra una batalla que podría darse en un cuadrilatero de lucha libre, otras en cambio, se abraza a si mismo buscando el amor que no tuvo de otros que le fallaron. Su cama sufre de fatigas innecesarias ya que el cuerpo que recibe noche a noche, que debería dormir tranquilo, se dilata en aventuras que lo sacuden constantemente.
El día se convierte en una prisa por lo gris, por las nubes que pasan y oscurecen la tierra, por el agua que inunda, por la hierba que ahoga la semilla. Así vive este hombre que apostó su vida a que sabría la verdad antes que cualquiera y reconocería las causas y consecuencias de su vida diaria, sin embargo, lo que no previó cuando firmó la apuesta es que tendría que recordarlo todo y no lo hizo.
Oscar Vargas Duarte
Hola Oscar: Enhorabuena por esta luminosa y sabia descripción del inconsciente humano. Un abrazo,
Marina
gracias, no pudo ser escrito de otra manera