Yo recuerdo a un hombre que mataba por piedad

Yo recuerdo a un hombre que mataba por piedad.  El salía a la calle y observaba en el rostro de los demás el dolor interno que no se confiesa, entonces seguía al objeto de su piedad y lo conducía a la muerte.  Este hombre vivía lleno de júbilo y celebraba en la intimidad de su hogar la buena obra hecha.  Días después, se repetía en sus actos.  Un día visitó un lago, se acercó a la orilla y se miró fijamente, descubrió la felicidad que viajaba en su interior y trató de abrazarla, condenándose al ahogamiento.
Oscar Vargas Duarte

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