Las palabras escritas a mano requieren de otro tipo de esfuerzos de los que no se sufre frente al computador, las equivocaciones en ella se pagan con tachones o con el obligatorio cambio del papel. La mano se cansa más, talvez la piel se manche con la tinta, y seguramente para cada persona hay dificultades diferentes asociadas con la facilidad o dificultada para la escritura.
Sellada, seguramente al medio día la llevaron a la oficina de correos, le pusieron la estampilla y luego un funcionario la preparó para enviarla a los encargados de ubicarla en el camino correcto a su destino. Este funcionario debe saber que su responsabilidad es más grande de lo que imagina ya que en las letras que se esconden bajo el sobre puden ir sumadas y ordenadas unas con otras un mensaje de amor.
Empacada la carta como cualquier mercancía viaja en carro, la trasladan de un lugar a otro, la suben en un avión, pasa de mano en mano y luego se adentra por la última ruta hasta tu casa.
Hay una carta en tu casa que salió desde algún lugar de este fatídico espacio en el que muero y tú no me ves. Léela en voz alta para que el viento lleve a todos los lugares la última voz que pudo haber salido de mi corazón.
Oscar Vargas Duarte