En la larga lengua de la soledad

Uno se comprime contra el otro, supone de esta manera de transportarse una condición necesaria para estar en la ciudad. Mira hacia la calle, la ventana es prolija en la rendición de cuentas, afuera los autos y sus conductores tranquilos sin que alguien los esté forzando al contacto físico. Tocas los bolsillos, si acaso lo notaras, y por una suerte de bendición te dieras cuenta … Continúa leyendo En la larga lengua de la soledad