Diarios Innecesarios XXXIII

Volviste a casa, aun conservabas la llave y la puerta mantenía la misma cerradura. Estabas sentada en el sofá con las piernas cruzadas, tenías un vaso de agua en la mano derecha y con la izquierda sostenías el bolso. Parecía que el silencio de la sala hubiese esculpido tu cuerpo sin otra pretensión que dejarte liviana para que en cualquier momento el viento te elevara … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XXXIII

Tus caminos y los míos son líneas que nunca se juntan

Yo no caí sobre tu estómago para besar tu ombligo, tampoco pude acariciar tu cuello y descender sobre tu espalda. Yo no fui el que sonrió contigo en la media mañana mientras tomabas café y mordías el pan, a mí no me dijeron que estabas triste y eras a mí a quien esperabas.  Yo no dormí contigo aquella noche ni desperté a tu lado una … Continúa leyendo Tus caminos y los míos son líneas que nunca se juntan