Sex-tuagenaria
A las cuatro de la tarde el calor surgió como un espanto y yo huí de él hasta mi apartamento, abrí la puerta, busqué en la cocina un refresco con hielo, lo llevé hasta la sala y yo caminé con él. Fue una sensación extraña a la que me enfrenté, no sabía si el refresco me llevaba a mí o yo lo llevaba a él, … Continúa leyendo Sex-tuagenaria