Diarios Innecesarios XV

La conversación de los vecinos de mesa en el almuerzo empezó a intersarme cuando una de las muchachas decía que una de las cosas que a su novio le gustaban más eran sus manos gorditas, así sin más, sin un anzuelo ocultando la palabra, seca y llanamente le gustaban sus manos porque eran gorditas.  Olvidé pedir sopa o crema y cuando trajeron el plato pensé, … Continúa leyendo Diarios Innecesarios XV