No sin antes darme un beso
Pongamos que duermes en mi cama y yo puedo trazar con mis manos las formas de tu cuerpo, una mano a tu rostro, los dedos surcando con señales las pestañas y las cejas, la otra mano en los hombros y una línea impronunciable que se detiene en tu escote sin atreverse más allá de lo que puede acercarla a las redondeces en tu pecho. Digamos … Continúa leyendo No sin antes darme un beso