Urge amarte
Dejas la taza de café en la mesita con tus libros, pones también las dos galletas de avena sobre el plato. El teléfono suena, un timbre seco, sin ding o dong, seco, sin presunciones musicales. Adelantas la mano hasta el lugar en donde se encuentra, no alcanzas, te extiendes un poco, lo tomas con la mano, está enredado con el cable del manos libres, lo … Continúa leyendo Urge amarte