Me gusta hablar de los susurros y del quejido íntimo

Me gusta poner la boca en las palabras para expresar el ánimo disperso al cual me atengo cuando miro los escotes y sostengo entonces una pesadez de culto por el pecado de mirar y la inocencia al esquivar la mirada estirándola hacia otra parte. Me gusta hablar de la extrema desnudez con la que palpita un lunar en la espalda o en una pierna cuando … Continúa leyendo Me gusta hablar de los susurros y del quejido íntimo