A una mujer que se me atravesó como poema, un poema que se apareció sin aviso y se que no está para encuentros ni fugas.

¿Qué somos?  Ella puso la pregunta en una hoja amarilla que encontró en la librería, dejó la hoja doblada dentro del bolsillo de mi camisa, me pidió leerla cuando ella estuviese iniciando el vuelo, no antes, no mucho después.  En el aeropuerto se escuchó el ruido del avión al elevarse, eso supuse, yo estaba en la capilla, ahí no se oía más que el ruido … Continúa leyendo A una mujer que se me atravesó como poema, un poema que se apareció sin aviso y se que no está para encuentros ni fugas.