Atravieso una línea recta

Yo cruzo la tarde apostando a los milagros laicos: la fuerza del cuerpo, la resistencia de la mente y el inexorable tiempo que despoja al día de las horas. Salgo a la calle con rostro de herradura, cincelada y martillada con el pulso de quien no conoce simetrías. No es una moda aceptada este descuido con el cual nada emociona para firmar una alegría troquelada. … Continúa leyendo Atravieso una línea recta