Abdicar
Ahora cuando sé que su risa y su voz cruzan sin que algo pueda evitarlo hasta mi corazón es cuando me convenzo que uno se enamora de cuerpos, de voces, de bellezas, de momentos. Yo de ella me enamoré de su voz, algo tan intangible, intocable, solo audible. Tomé la porción del sofá en donde cabe mi cuerpo, me senté en él, miré el álbum … Continúa leyendo Abdicar