Hay una mujer para quien ya no existo

Hay una mujer para quien ya no existo. Eso me duele porque me sentiría mejor persona si pudiera hacer parte de sus espacios, sin embargo, ella no quiere, ya no existo para ella aunque en su memoria hay varios capítulos escritos con mi tinta. Son cosas que pasan, nos van olvidando y cuando nos recuerdan es para afirmar nuevamente que no quieren nada de nosotros. … Continúa leyendo Hay una mujer para quien ya no existo

La música se transmite sin que existan objetos que puedan evitarla

La música se transmite sin que existan objetos que puedan evitarla.  Ella no viene con vacíos o subterfugios, somos nosotros los que traemos el vacío, la música lo llena, de esta manera unos instantes después la soledad o la emoción que fatigó a quien la  canta nos cubre igual, somos parte de una emoción que cautivó a otro en un tiempo pasado.   Tatiana escucha la música … Continúa leyendo La música se transmite sin que existan objetos que puedan evitarla

Me debes un orgasmo

Sabes acasos que tu nombre produce en mí algún estado de inconciencia que me obliga a pensarte, es más, el efecto al que debo someterme incluye también un cambio en mi estado físico, los ojos convierten la luz y la devuelven melancólica, la voz empieza a  quebrarse por momentos, en la caja toráxica parecieran empuñarse espadas, un mar se agita y fatiga el respirar.    No hay … Continúa leyendo Me debes un orgasmo

Arequipe

La vitrina se ve contagiosa, uno de los artículos exhibidos imprime deseo a los ojos que lo miran.  La mujer observa a quien atiende, le sonríe antes de la primera palabra, lo saluda y ante la primera expresión de interrogación le dice que desea llevar cierta cantidad de leche.  Quien atiende se aproxima al interior de la vitrina y saca la cantidad suficiente para atender … Continúa leyendo Arequipe

Este miércoles me despierto tranquilo

Este miércoles me despierto tranquilo, algo dentro de mí se gesta, es talvez el recuperar un antiguo pliego de deseos que había perdido. La cama, cubierta de azul, como mar y como cielo, yo igual, no cambio de colores más que por dentro, talvez, desde lejos alguien solo pudiera ver una cabeza de cabello negro, los pequeños ojos en el rostro, por supuesto el rostro, … Continúa leyendo Este miércoles me despierto tranquilo

Bosteza y fecunda el ambiente con el aroma que deja para el día siguiente la ebriedad consentida en cervezas y vino

Bosteza y fecunda el ambiente con el aroma que deja para el día siguiente la ebriedad consentida en cervezas y vino. Está ahí postergando la ducha, observando al agua desprenderse en gotas sobre la baldosa en el baño. La sensación de pérdida es tan congruente como el ruido que surge de cualquier lugar sin que sea real, eso piensa y no persigue con el tacto … Continúa leyendo Bosteza y fecunda el ambiente con el aroma que deja para el día siguiente la ebriedad consentida en cervezas y vino

Llueve, siempre ocurre cuando estoy pensando en tí

Llueve.  La calle satisfecha de humedad me hace pensar en tus orgasmos, livianos de sal, estrechos de musgo pero abundantes en vino.  La música en algún lugar se fuga y sobrevive el ruido de los autos, pienso  en tus quejidos, tu boca apagando un grito y tus ojos sosteniendo los párpados, ellos cubren el brillo de tu éxtasis o son parte de él. Llueve, no … Continúa leyendo Llueve, siempre ocurre cuando estoy pensando en tí

Un gesto sugiere la caricia…

Un gesto sugiere la caricia, los músculos faciales se contraen o expanden, la mujer resiente en su cara la mano que le llega plena en medio de las piernas.  No me interesa que se enteren de mi intromisión visual, los veo desde el segundo piso del lugar, ellos están en una mesa, parecen solitarios, una vasija con dos flores besándose, ellos creen que nadie los … Continúa leyendo Un gesto sugiere la caricia…

Al fondo, en uno de los escritorios de la oficina, una mujer descubre nuevos colores en sus labios

Al fondo, en uno de los escritorios de la oficina, una mujer descubre nuevos colores en sus labios, repite este ejercicio en sus mejillas, dispone sus manos sobre el cabello, hace movimientos a partir de los cuales uno podría pensar que lo ordena.  Mira su rostro en el espejo, sonríe, satisfacción completa.  Observa su blusa, se mira el busto, crema en las manos y todo … Continúa leyendo Al fondo, en uno de los escritorios de la oficina, una mujer descubre nuevos colores en sus labios